miércoles, 24 de julio de 2013

Ese no es el camino


Noelia y Carlos. Creo recordar que fue el nombre que me dieron.
Un chaleco fino, con el logo de una organización internacional y si la memoria no me falla, incluso llevaba escrito el eslogan de una campaña que esa organización arrancó en Mayo pasado.
Jóvenes, algo desaliñados.
El, con verbo fácil y con mil recursos.
Me hablan de la campaña


En medio de su verborrea casi rozando a la de un vendedor ambulante, mete casi con calzador esas palabras, esas frases que llegan.
Desahucios, niños, hambre, crisis, ayuda, aportación.
Me preguntan mi nombre, se presentan, me dan la mano.
El, gasta bromas, hace juegos de palabras. El calor de la tarde, su esfuerzo colaborando por una buena causa.
Muestran una y otra vez, su acreditación que cuelga del cuello, pero a distancia.
Es una acción para el barrio, repite. 
A la gente le gusta ayudar a los "suyos", a los de su barrio.
Cierto.


Se ha leído toda la campaña. 
Seguro que si le pregunto que harán con esa "pequeña aportación", es capaz de hablarme del Reparto de alimentos, de los kit de apoyo infantil, de los kit de apoyo a familias, de la cobertura económica de necesidades básicas.
Seguro, que ha sido bien formado. Sabrá hablar sobre las Unidades móviles para emergencia social, de los centros de día, de los centros de noche
Hace ya unos minutos que tomé la decisión, dejé de oírlo.
Cuanto talento desaprovechado.
Cuanta inteligencia.
Zanjo la conversación, los dejo con la palabra en la boca.
"Disculparme, pero prefiero realizar mis aportaciones por otros medios, gracias."
No contestan, cierro la puerta.
Oigo el sonido de otro timbre en la planta.


Se que antes de salir del edificio, se quitaran los distintivos. Alguien les espera en la calle. Nadie sabrá que son "voluntarios" haciendo una labor "social".  Unos jóvenes como cualquiera otros.

Inteligentes, listos, incluso demasiado listos.
Tal vez, hubo un momento en que algo en sus vidas les hizo buscar una salida fácil.

Escribí a la organización que representabais.
Les he pedido que me digan que estoy equivocado. Que ese no fiarme ni del fuego, es cosa mía; que sois dos jóvenes, implicados, responsables y que aunque no lo crea, es así.

Noelia, Carlos. Ese, no es el camino, seguro. Animo y suerte.





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