martes, 3 de junio de 2014

Que todo cambie, para que nada siga igual.


Claro, sería maravilloso.
¿Os imagináis a Felipin, diciéndole a Mariano...?
- Que no, Mariano, que no. Que si hay que ir, se va... pero ir pa na, tontería. Que me montes un Referendum,  a la voz de ya. Y deja de hacer inclinaciones, ¡coño!.

Lamentablemente, confundimos el tocino, con la velocidad. No es lo mismo República, que Democracia.
Si, son matices, pero matices sobre los que fundamentamos el estado de derecho
Uno de ellos, el más importante, se llama Constitución.
Hay a quien no le gusta el partido gobernante, a otros, aunque les saque las tripas lo adoraran y lo aplaudirán.


Eso, se cambia, en las urnas. En esas que hace pocos días, solo visitaron el 45,84% de los votantes españoles.

Y venga banderas, y venga concentraciones y venga palabras llenas de populismo.
No, no.


Monarquía Parlamentaria, es lo que hay. Y si lo queremos cambiar, ¿tenemos que esperar a que el Rey abdique?. ¿Que pasa?, ¿nos dimos cuenta ayer?.
¡Vaya!, nos hemos caído del guindo, porque el bipartidismo anda chungo.

Si, José María. El Gatopardo. Lampedusianismo puro.
Que todo cambie, para que todo siga igual.
Revisemos, cambiemos la Constitución, cambiemos las leyes. 
La República, es una organización del estado, que además de elegir a su máxima autoridad por los ciudadanos o por el Parlamento; se fundamenta en el imperio de la Ley. En nuestro caso, la Constitución. República, gobierno de la Ley.
Democracia, gobierno del pueblo.
Cambiemos para mejorar.
Animo y suerte.


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