jueves, 26 de marzo de 2026

La señora de las gaviotas



Todos hemos conocido a una señora que, su ferviente amor a los felinos, la ha llevado a crear causa y bandera.
Se salta cualquier normativa municipal o mundial. Los alimenta poniendo cacharritos de plástico, con comida y agua, distribuidos casi por geolocalización y le da igual que haya asociaciones , zonas establecidas o elementos de control.
Aparece empujando una bicicleta y seguida de un rebaño de gatos como si fuera la  flautista de Hamelin gatuna.
En este caso, la señora, alimenta gaviotas.
Ella, hace varios viajes durante el desayuno a la zona de panes, bollería y tostadas.
Entiendo que realiza acopio de pan que de alguna manera guarda en su bolso.
Puede que se acerque al colmado que hay cerca del hotel y pida los restos del pan de ayer, aunque, lo dudo.
Al terminar su desayuno se instala en la terraza, tras la cristalera, y una nube de gaviotas vienen a darle los buenos días.
La cala, de aguas transparentes, se salpica de manchas blanquecinas y picos anaranjados. Graznidos de alborozo y de llamada.
Estos animales que, como los gatos, me caen regular tienen una variedad de lenguaje muy amplio con complejas vocalizaciones y unas relaciones sociales complejas.
La señora de las gaviotas, tal vez sea lingüista o haya realizado un master en comunicación y relaciones "gavioteriles" o con láridos. 
Ella, la señora de las gaviotas, lanza trozos de pan al aire que son cazados al vuelo o perseguidos hasta caer al agua.
A veces, sostiene un trozo entre sus dedos y espera a que se lo arrebaten casi rozando sus dedos.
Una barca, cruza la bahía. Perfecto para formar parte de una marina o de un amanecer.
Trozos de bollos de pan volando por los aires y una nube de gaviotas graznando, entre ellas:
 ¡Hay comida, Encarni!
— ¿Es la de todos los días? Hoy, ¿le ha puesto mermelada?
El siguiente trozo es mío, que tu te has comido ya siete. Como sigas así no levantas vuelo.
Ella, la señora de las gaviotas, se olvida de todo durante veinte o treinta minutos. Los graznidos llenan su cabeza. Mira las transparentes y turquesas aguas y piensa que mañana vuelve a casa. A la soledad de esas cuatro paredes.
Mentalmente va haciendo la lista:
- Hinchar las ruedas de la bici
- Preparar cacharritos de plástico limpios
- La comida de los michis

Hoy, después de comer, volverá a ser la señora de las gaviotas.

Animo y suerte.



sábado, 21 de marzo de 2026

¡Viva el flaó!


Voy al baño e intento cortarme las venas con las cerdas del cepillo de dientes, mientras escucho las bobochorradas que salen de la boca de la Megaprincesa, Isabel Natividad. 
¿Toma algo? o simplemente, ¿no da para más?.
No lo consigo. Aunque son cerdas duras, nada, ni una rozadura.
Encuentro la tijerita que, con escaso filo, sirve para liármela parda en los controles del aeropuerto y eliminar casi de tirón alguna vellosidad desmandada de mis orificios nasales. Pero, de sangre y herida, nada.
Lo de "Guinda" y Federico, me ponen al borde de hacer un "balconing" (estoy en el mejor lugar), aunque creo que mi sacrificio, mi martirio, de poco serviría a la humanidad que, en general, es poco agradecida.
Pego la hebra con un Caballero Legionario que me habla del flaó Ibicenco que hace su hermana y de como el arroz "a banda" se llamó así porque los pescadores lo servían "a parte" del pescado con el que habían hecho el caldo.
Me habla de hierbas Ibicencas. Las suyas, de unos 20º; pero las de Paco, "El Lejía", de 35º.
Me alecciona de como tomarlas. Despacio, no como los turistas que las toman de un trago. Hay que saborear y detectar las hasta 35 hierbas que lleva.
Y me relajo.
En cuanto vuelva a casa haré flaó "ilegal", del casero. No sé si será igual de rico que el de la hermana del Caballero Legionario, con requesón o mató, con hierbabuena y anís; pero seguro que me hace sentir bien.
Y me queda una opción más, la greixonera, con sobras de ensaimada.
Paso, que les den.
Y de fondo se escucha:

Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.
Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.

Animo y suerte





jueves, 19 de marzo de 2026

15.330.000


Durante unos días, compartiré espacio con 15.330.000 de días de vida, de otros.
He hecho una cuenta rápida. Seiscientas personas, a una media de 70 años por persona, sale esa cifra. 
Dicha así, parece el precio en pesetas, de un piso en los 90 o lo que nos gustaría que nos tocara en la bonoloto, pero en euros.
No parece mal destierro. Una isla del Mediterráneo en la que se oyen gaviotas al asomarte al balcón (malditas gaviotas), calles que dan la sensación de andar entre decorados de las películas de los 60 y caminantes que casi siempre te superan en edad.
Calas fantásticas, con poca o ninguna arena. Una temperatura perfecta para esta época del año y un "todo incluido" a un precio irrisorio.
Desterrados aquí, para siempre.
— Y esta noche, en el salón principal, tienen ustedes baile. También, en la cafetería, futbol.
Bueno, bueno, bueno. Empezamos fuerte.
Llegamos tarde y nos ofrecen un sandwich con una ensalada, entre tropical y mediterránea. De postre ensaimada.
— No lo olviden. Mañana a las 10:00 la guía les informará de posibles excursiones así como de horarios y regreso.
¡Vaya!. Pues no. No estamos desterrados, habrá que volver.
Paseo recorriendo la costa erosionada.
Ahora, posible deporte de riesgo.
Cena buffet con un cocinero que se dedica a incinerar rodajas de merluza. La que sale viva no tiene mala pinta. Sabor agradable y textura muy mejorable (soy caritativo).
La floja aceptación de la comida, empieza a tomar tintes de hambruna. Sea porque se acerca la hora del baile/futbol, sea por puro rugir de estómagos.
Descanso reparador con gaviota convertida en gallo al amanecer.
Nos informan de viajes, aventuras alocadas y precios.
¡Rebajas! ¡Rebajas!
Si te quedas el pack completo te regalo la Excursión marítima. Y si añades el viaje a Formentera, serás como Superman.
Necesito Biodramina. Las farmacias están cerradas.
— Si visitan la zona amurallada, con un guía, tendrán toda la información no solo para ver, sino para conocer esta ciudad.
Pienso, dentro de mi:
— En cuatro días me va a dar igual. No retengo. No retengo tanta información. Si no retendré, ni la orina.
Otro buffet. Platos estrella: Paella de cheetos (o sea, de Donald (por el color)). Alitas y manitas de cerdo guisadas.
Me aseguran que para la preparación de esta comida, no ha sufrido ningún gatito.
Todo bien.
Y veremos el atardecer, en el mar, en el exilio de mentira.
Por estribor, sin Biodramina, las manitas de cerdo serán comida para delfines.
Seguiremos informando.
Animo y suerte.











domingo, 15 de marzo de 2026

Respeto


Pasan veinte minutos del mediodía. Me dejo llevar y me pongo una copa de vino. 
Si hubiera sido más temprano, tal vez, me la hubiera servido también. Aunque la hora del Ángelus, es la mejor. En Pascua, el Ángelus se sustituye por el Regina Coeli.
Vino tinto, vino blanco.
Veo que Rosalía pide disculpas. Buff. A partir de ahora te medirás, te controlarás, dejaras de ser libre de equivocarte ¿todo el rato?.
Úrsula, no. Ni ha pedido disculpas, ni se espera que lo haga. Sigue en la misma línea de peloteo estratosférico que Mark. Parece como si fuera un concurso, una competición para ganar el título de pelota mayor del universo. 
La guerra, en todos los frentes, sigue. No se porque lo llaman conflicto bélico. Eufemismos.
Lo de Gaza es guerra también, ¿no?. ¿Y lo de Ucrania?
Me viene a la cabeza lo del "respeto".
Lo he perdido. He ido dejando girones en todas las esquinas, en las curvas en las que entre derrapando y en otras que simplemente paseaba.
No respeto a Senegal. Ni a ninguno de los otros 30 países africanos que han endurecido sus leyes (más aun) contra el colectivo homosexual. Actos contra natura lo llaman.
Mientras, dejan morir a su gente en las calles y siguen alimentando un tercer mundo de mentira.
No respeto a los que no reconocen y respetan la diversidad. No respeto a los que no aceptan normas cívicas. No respeto a quien juzga con su propia vara de medir, sin tener vara y sin saber medir. A quien no sabe ponerse en el lugar del otro, a quien no escucha, quien no trata a todo el mundo como iguales.
Si, yo no respeto.
Podría seguir pero, el respeto a mi mismo, me empuja a ponerme otra copa de vino.
Esta mañana, al levantarme, repasé los temas sobre los que me gustaría escribir.
—Y tu signo del zodiaco, ¿cuál es?

Llevaba un rato con los ojos abiertos. Me había despertado en un tejado, junto a una mujer de pelo rizado y rojo, como el fuego. No recordaba su nombre o, mejor dicho, no recordaba casi nada de la noche anterior.
Las formas de las nubes me habían bloqueado.
Ella, apoyada sobre mi pecho, siguió hablando.

—Son bonitos.

—¿El qué? —dije yo.

—Tus ojos. Son azules, como el cielo.

—No —contesté—. Son azules como el mar.

Ella me miró con una mirada inmensa.

—Yo nunca he estado en el mar. ¿Me llevas?

Respeto la hora del Ángelus. Una copa de vino. Un deseo. El mar.
Animo y suerte.
 


sábado, 7 de marzo de 2026

La tierra se lo traga todo


Busco en la mesa el paño para limpiar mis gafas.
Después de levantar y mover cien cosas, lo encuentro. Ahora, el líquido.
Si, el mundo se ve de otra manera. Ya no hay huellas, ni pegotes de salpicaduras. Anoche volvió a llover abundantemente. La calle se ve mojada y, el jardín, solo aporta un ligero olor a geosmina, el petricor. 
El hoyo, se llenó agua, pero la tierra, tragó, siguió tragando.
Entra una llamada en video.
Piscina, canciones, videos, letras, lentejas, ensaladilla, canelones y mango.
Allí llueve, aquí el día está oscuro.
Mientras al otro lado del mundo, del muro, siguen cayendo bombas. El cheeto naranja (me encanta ese apodo) sigue diciendo estupideces que cuestan vidas.
La vida, la esperanza de vida, en Estados Unidos alcanzó este pasado año 2025 los 79 años. Que casualidad. Los años que tiene Donald (el pato no, el otro).
It´s just a matter of time.
Es solo cuestión de tiempo.
Igual que la tierra, pasado el tiempo, traga todo el agua que caiga, aunque arrastre herbicidas y químicos que después pasaran a las verduras, a las hortalizas, a las más bellas flores, a tu hígado, a mi riñón.
No hay mal que cien años dure. Tras la tempestad llega la calma. El tiempo todo lo cura. La memoria es frágil.
Y todo lo que arrastre el agua, llegara a ser odio, venganza, heridas que no se cerraran pero, la memoria, tan frágil, volverá a preguntarse el porque de los actos, de los genocidios.
Los conflictos armados existen desde que las primeras sociedades humanas comenzaron a organizarse. Sin embargo, la primera guerra documentada en la historia escrita suele considerarse la Guerra de Lagash contra Umma, alrededor del 2500 a. C. en la antigua Mesopotamia (actual Irak).
Las tierras fértiles, el acceso al agua, el poder.
Cuatro mil años después, seguimos en el mismo hoyo y la tierra, se lo traga todo.
Animo y suerte.





jueves, 5 de marzo de 2026

He tocado fondo


Hoy, he tocado fondo.
Después de unas horas de trabajo de baja intensidad en el jardín, la lluvia me ha calado. 
Estaba haciendo un hoyo en el suelo. Un hoyo donde asar castañas o quemar unos troncos y sentados a su alrededor tomar algo, durante las noches de otoño.
El hoyo, no lo he terminado. No he llegado al fondo.
Alguien me ha escrito. Hemos hablado de expectativas, de gestionar la decepción.
Han vuelto muchas de las frases que como muletillas empleaba, y nunca mejor dicho, en los peores momentos me apoyaba en ellas.
He escuchado a Carles leyendo aquel, Vamos a vencer. A Juanjo y su maravilloso Duermebien Plus, tarareando la zarzamora.
Me he emocionado con alguna de aquellas Cartas que nunca enviaré.
Si, hay más, esperando el momento en que el hoyo sea tan oscuro y profundo que sirvan como escalera para salir de él.
Hay demasiado ruido y no consigo comprender muchas de las frases y actitudes que veo, que escucho.
El ciruelo y el almendro, florecen. No les importan los drones, ni las bombas, ni los misiles.
Los 21 gramos de Verónica, lo que pesa un colibrí, lo que pesa, dicen, el alma.
Aquel vestido de flores pequeñas, aquel anciano de Arrastrar los píes.
Igual que un gorrino se revuelca en una charca, yo me he rebozado de mis frases, de vuestras voces, mientras la lluvia me empapaba.
Necesitaba que mi alma no tocara fondo. Pero he decidido llevarla hasta ahí, buscando ¿consuelo?.
He repetido, murmurando, Salir de aquí.
Di mis palabras y me dieron otras. Cajones y armarios de memoria, llenos de ellas.
Ya no bailo pesadillas. Hace tiempo que deje de luchar sueños.
Miro hacia arriba. Ha oscurecido. Ya no llueve, pero me siento empapado. Barro, sangre, odio, desesperanza. He tocado fondo y solo mis palabras y vuestras voces me abrigan.
Un hoyo profundo que, tal vez, sin darnos cuenta es donde siempre hemos estado.
Esto, ¿recuerdas?.
Buenos días. Hay esperanza?

No, amigo, no tengo esperanza global. No tengo esperanza sobre esta sociedad, sobre esta humanidad.
Creo en mi plan. Ese que me fija objetivos,  que mira al futuro, que me reta cada día para que siga adelante. Que hace que cada amanecer me parezca un logro.
Mi plan, tu plan, el de muchos otros, puede ir construyendo un futuro distinto. Eso, sí puede construir esperanza.
Hemos abierto una nueva caja de Pandora, que se parece mucho a la original. Aquella que, al abrirla, extendió todos los males sobre la tierra. Y ¿sabes?, en el fondo de la caja, quedó la esperanza.
Habrá que mirar dentro, en el fondo.

Tal vez por eso, hoy, he tocado fondo buscando esperanza.
Animo y suerte.