Mientras la crema pastelera se enfría, repaso los próximos exámenes. Actualizo recetario y pienso en la masa de hojaldre que tengo en la nevera para unos pasteles de manzana.
Contratos, convenios, normas y relaciones laborales. Temas casi olvidados que ahora tengo que recuperar.
A este lado, anotaciones, papeles, música. Un cuaderno repleto de letras y manchas de aceite, pescado y carne.
Comprar otro delantal blanco. El que llevo habitualmente empieza a tener heridas demasiado profundas.
Anoto: Cuaderno y delantal.
Diferencias entre alimentación, nutrición y dieta, eso, el miércoles. Las hipocalóricas, presentación el lunes.
En una pequeña pantalla el Open de Australia, sin voz.
Un trabajo sobre restaurantes sostenibles. Hoja de cálculo de Menu Engineering.
El viento nos ha dado algo de descanso hoy. Las lonas ,que protegen los muebles del jardín, salieron volando y ahora reposan en algún lugar, junto a los setos. Sillones volcados, incluso los árboles se han resentido.
Se tumban hacia la izquierda, vistos desde mi ventana.
Djokovic le coge ventaja a Carlos.
El garaje hay que ordenarlo, parece como si el vendaval de ayer hubiera entrado allí.
Donald (el pato no, el otro) dicen que busca el caos.
Escucho al Boss:
Through the winter's ice and cold
Down Nicollet Avenue
A city aflame fought fire and ice
'Neath an occupier's boots
Y siguen negociando la subida de las pensiones. Siguen creyendo que la tierra es plana y que nunca llegamos a la luna.
Julio ha desaparecido de las noticias. Era un truhan, era un señor. Ahora solo es un montón de derechos de autor, piel y huesos.
Mette-Marit, también sale en los papeles. Tres millones de documentos que darán de comer a la máquina.
Puente, Adamuz, Venezuela, Irán, el dólar cayendo, Rutte "el pelota", los huevos (los de gallina) cada vez más caros.
Israel sigue matando, Rusia sigue invadiendo.
Leo en los labios de Carlos un exabrupto. Imagino que es por el resultado de su primer set, no por Rusia, ni por Gaza o Ucrania.
Franco 'Bifo', el año pasado, anunciaba que el futuro de la humanidad era no ser. La extinción.
Su último libro, "Pensar después de Gaza", no lo terminé. Sigue ahí, con un marcapáginas como un puñal. Me da miedo abrirlo para retomarlo y que las manos se me manchen de sangre por esa herida.
Esto es un sindiós.
Y Carlos, perdiendo.
Animo y suerte

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