viernes, 8 de noviembre de 2019

El valor de la derrota


Viernes.
Ayer leí un párrafo atribuido a Pier Paolo Pasolini:

"Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En no ser un trepador social. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos, ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde"

Vivimos en una constante insatisfacción. Poco a poco nuestra educación, la de todos, solo apunta al éxito, a la victoria.
Ya hace unos años la palabra clave era competitividad. Llegar a ser, alcanzar los "sueños", por encima de todo y de todos.
Una sociedad dividida, izquierda y derecha, arriba o abajo, vencedores y vencidos, ganadores o perdedores.
Dicen, solo dicen, que al otro lado del océano se valora que en tu curriculum aparezcan tus derrotas, tus errores.
Podríamos pensar que es un consuelo para el perdedor, una forma de ánimo.
No. Es "el valor de la derrota". Caer para volverse a levantar.
El fracaso del que aprender. Seguir intentandolo. Alcanzar el éxito.
El éxito. Tal vez debieramos analizar que es eso de "el éxito".
La vida se nos escapa entre los dedos, en esa búsqueda.
Ganar una competición. Ganar un premio en un concurso. Ganar el reconocimiento, los honores y laureles.
Ganar una apuesta.
¿Y si fuera otra cosa lo que buscamos?
A veces, muchas veces, ganar es perder. Y otras tantas, perder es ganar.
Animo y suerte.

#100cafesy2000paracetamoles
#lavidaenunataza #100cafesmas #ellibroviajero
#100recetasparatorpes
#contraTupobreza
#EspacioA13
#AcuerdatedeVIVIR
* Si lo deseas, puedes comentar sobre mis "cafés" escribiendo a: uncafecon@saborencristal.com

** Gracias Tara Blanco
*** El texto erróneamente atribuido a Pier Paolo Pasolini, en realidad pertenece a @Rosaria Gasparro y dice así:

"Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En manejarse en ella. En la humanidad que de ella emerge. En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino, en la que se pueda fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados. En no ser un trepador social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar el primero. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante, que ocupa el poder, que escamotea el presente, ni qué decir el futuro, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser. Ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde. Es un ejercicio que me parece bueno y que me reconcilia conmigo mismo. Soy un hombre que prefiere perder más que ganar con maneras injustas y crueles. Grave culpa mía, lo sé. Lo mejor es que tengo la insolencia de defender esta culpa, y considerarla casi una virtud. "

**** Gracias a Paco López por los datos de su investigación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario