sábado, 24 de enero de 2026

Días de "nada"


Día muy desapacible. Siguen las borrascas como si fueran Donald (el pato no, el otro) a la toma de Groenlandia.
Viento, lluvia a ratos y frío. Más del habitual en la zona.
Por otro lado, hoy, no hay horario. De esos días de "nada" pero conforme avanzan, rozas el estrés de tantas cosas que haces o, mejor dicho, que quieres hacer.
En el jardín siguen los adornos navideños. La estrella, ha dado varias vueltas de campana empujada por el viento. Los reyes magos, creen que van camino de Islandia porque no ven la estrella, está claro.
Tengo bolsas de basura por tirar, pero no me apetece salir.
Deberes "del Cole". He empezado pero sin ambición de acabarlos. Preelaboración y conservación de hortalizas. Un café, otro.
Una de las luces de la cocina. Cambiada. En la cocina hay que pensar algo. Si, Caterpillar. Todo abajo y todo nuevo. Los armarios, las encimeras, el fuego, todo.
Mientras estaba subido en la escalera enroscando bombillas, me he acordado de que tengo unas claras de huevo en la nevera. Podría hacer un bizcocho . Y, como siempre, la cabeza se me va de una cosa a otra.
¿Y si preparo un flan parisién?. Así practico el hojaldre. ¡Tiene una pinta!
Es casi la hora de comer. 
Ordenar todos los CD de música que me traje de Madrid a primeros de año. No recordaba que fueran tantos. Seguro que alguna caja más quedó allí.
¡La comida!.
Un arroz de alcachofas y una butifarra de setas con patatas fritas.
Por unas horas, he dejado de lado los desastrosos accidentes de estos días, las palabras de impotencia de los familiares y amigos de los afectados haciendo el inevitable camino de las lágrimas. Pasado el momento inicial del sock, llega la negación y la ira. 
Que asco y que pena. Asco por esos periodistas que incansables, hurgan hasta lo más oscuro de los afectados para obtener unos segundos en la escaleta del informativo. Pena por la falta de con suelo en la pérdida.
Trato de no pensar en la  nueva estupidez de Donald (el pato no, ya tu sabes), la cancerígena frase que la Megaprincesa habrá pronunciado. El cuñadismo que todo lo llena. Los niños muertos, los deportados, los acuerdos de paz como excusa para seguir tirando bombas.
Algo llamado democracia que, como mi cocina, necesita una reforma en profundidad.
Reunión familiar a distancia. Unos aquí, otra allá y, la otra, más allá.
Un sábado de "nada". De esa "nada" tan maravillosa con la que me gustaría que todos llenáramos nuestro día a día.
Isi, mirando por la ventana desde su sillón. Su alegría cuando nos encontramos. Su inquietud, cuando nos escondemos. Sus ganas de jugar cuando nota a alguien triste o pachucho.
Oigo algún tiesto, vacío, haciendo carreras entre los árboles.
Voy con la comida, con el postre. Y, esta tarde, después de la siesta más hortalizas para el Cole.
Un día de "nada". Os lo deseo de corazón.
Animo y suerte.

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