jueves, 12 de febrero de 2026

Están entre nosotros


Líbrenme los Dioses de ejercer un falso testimonio. No es una opinión. Veo señales.
Cada día mi asombro, ante las cosas que ocurren y se dicen, me lleva a esta conclusión. Puede que sea la IA quien esté generando todo esto o ,efectivamente, se cumple ese negro augurio de la teoría de la sustitución.
Puede que sea un virus, mucho peor que el COVID o el de la peste porcina.
¿Y si en un bocadillo de chóped está el origen?
Ayer, escuchando a la Megaprincesa Isabel Natividad, sentí pena y miedo. Es una replicante. El vídeo que se ha difundido tiene todos los sesgos. Incluso, su forma de hablar, de mover las manos. Su sonrisa de plástico, esos ojos que denotaban un brillo "especial". 
Y el final. Ese rictus maligno en sus labios de: "os vais a cagar".
No puede ser. No es normal.
¿A que velocidad se transmite este virus?
La tarde del 12 de agosto, el sol se apagará durante dos minutos. Más de 80.000 personas se desplazarán para ¿ver? este fenómeno.
Dos minutos de oscuridad y después, todos tendremos esa cara de muñecos diabólicos. Aprovecharan ese momento, la oscuridad será su aliada. Y, cuando la luz vuelva, seremos otros.
Tendremos la mirada vidriosa, el color de nuestra piel será "pastelorro" total y no pararemos de decir estupideces como:  “fuerza, valor, humanidad, compromiso, alegría, apertura, color, vida y libertad”. Y se nos llenará la boca cuando pronunciemos: "fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando allá donde pueden o se les deja".
¿Recordáis aquella serie, del 83?. Aquella en que éramos invadidos por extraterrestres reptilianos. Era premonitoria. 
Decían venir en son de paz y buscaban la ayuda de los seres humanos para obtener ciertos productos químicos que necesitan en su propio planeta (¿tierras raras?).  Quien estaba en contra de ellos, acababa desapareciendo para acabar en animación suspendida dentro de las naves de los visitantes.
Os recomiendo revisar el argumento de aquella serie. Sobrecogedor.
Bien. Llegados a este punto, debo concluir recomendando no abusar del carajillo para desayunar y menos, mezclarlo con psicotrópicos, porque puede ocasionar textos como este.
Ayer, a las 18:20, llegó una alerta, para hoy, de Protección civil por fuertes vientos en toda Catalunya.
En cualquier momento aparecerá otro confirmando que están entre nosotros.
Animo y suerte.
Pdta.: Llevo unos días publicando imágenes creadas con IA. La ficción, a veces, es mejor que la realidad.


martes, 10 de febrero de 2026

Ayer se fue


Doy un sorbo al café. 
Miro sin mirar y, a través de la puerta, veo un trozo de mar. Solo un trozo, como un cuadro vivo. 
Cuando alguien entra o sale hay un instante de cinemascope y alcanzo a ver la espuma de las olas rompiendo en la playa.
Hay murmullos que no llego a entender. La parte de descifrar, en mi cabeza, esta parada.
Trato de encajar, pero me he ido sin despedirme.
No estoy aquí. Sobrevuelo las palmeras, el paseo, caminantes que huyen también pero, ellos, con paso atlético y ropa deportiva.
La taza sigue encima de la mesa. Tal vez, un sorbo, como mucho dos.
El murmullo sigue ahí.
Alguien saluda. Contesto con un movimiento de cabeza y media sonrisa.
Se abre la puerta. De nuevo el mar.
Ayer, "N", dejó de existir. En los brazos de "P". Con una lista interminable de deseos por cumplir. Un día más, un día menos.
Me sobrecoge su entereza, su forma de aceptar la realidad. 
Mientras una parte de nosotros vivimos en la lucha estúpida, otros, caminan o vuelan sintiéndose frágiles, sabiéndose finitos. 
Un cambio de casa, de barrio, de ciudad o de país. Fiesta de despedida, de bienvenida.
Dejar atrás mucho de lo que nos ha conformado, para seguir otro camino. El último. Ese que nos lleva a un lugar desconocido. Nuestro "yo continuo" se convierte en el "yo que desaparece". Yo, no estaré.
Que los vientos te sean favorables, "N".
Y la puerta se vuelve a abrir. 
Animo y suerte.









martes, 3 de febrero de 2026

Las despedidas


Hay muchos tipos de despedidas.
"Adiós", "Hasta luego", "Chao", "Nos vemos".
Esas, rápidas, casi automáticas, cruzando una calle, en el portal o en un semáforo.
Despedidas en una carta (ya nadie las escribe) familiar, formal o de trabajo.
"Saludos", "Cuídate", "Atentamente".
Despedidas sentimentales que, por regla general, son cortas en palabras y, a veces, incluso silenciosas.
Muchas despedidas.
Ninguna de ellas nos asegura que será la ultima. la última vez que hablemos con una persona, que compartamos un vino, una película, un atardecer o la ducha de un hotel.
Jamás cruzaremos una palabra más. Nos miraremos a los ojos para darnos la bienvenida o agitaremos la mano o el pañuelo en un anden. Puede que, incluso, deseemos que sea la última, pero seguro que es el desamor, el odio o el enfado quien nos hacen pensar eso.
Hay muchos tipos de despedidas. Y nunca creemos, de verdad, que es para siempre.
En un aeropuerto, o en las fiestas de ese pueblo al que nunca habías ido, alguien te da noticias de esa persona. Es un nuevo saludo, ha vuelto, aunque se despidió.
Deja de ocupar ese limbo al que se fue en su despedida y regresa para "estar".
Hoy, "N", se ha despedido. Vuelve a su casa, para no volver. 
Tristeza, impotencia, cariño, silencio.
Despedirse, es cubrir muebles, sillones y lámparas, bajar persianas para que ni el sol ni el tiempo perturben ese momento, ese lugar al cerrar la puerta y partir.
Una despedida en compañía, no es más dulce, pero siempre es mejor.
Ojalá, algún día, nos volvamos a encontrar. 
Gracias.


domingo, 1 de febrero de 2026

Un sindiós


Mientras la crema pastelera se enfría, repaso los próximos exámenes. Actualizo recetario y pienso en la masa de hojaldre que tengo en la nevera  para unos pasteles de manzana.
Contratos, convenios, normas y relaciones laborales. Temas casi olvidados que ahora tengo que recuperar.
A este lado, anotaciones, papeles, música. Un cuaderno repleto de letras y manchas de aceite, pescado y carne.
Comprar otro delantal blanco. El que llevo habitualmente empieza a tener heridas demasiado profundas.
Anoto: Cuaderno y delantal.
Diferencias entre alimentación, nutrición y dieta, eso, el miércoles. Las hipocalóricas, presentación el lunes.
En una pequeña pantalla el Open de Australia, sin voz.
Un trabajo sobre restaurantes sostenibles. Hoja de cálculo de Menu Engineering.
El viento nos ha dado algo de descanso hoy. Las lonas ,que protegen los muebles del jardín, salieron volando y ahora reposan en algún lugar, junto a los setos. Sillones volcados, incluso los árboles se han resentido.
Se tumban hacia la izquierda, vistos desde mi ventana.
Djokovic le coge ventaja a Carlos.
El garaje hay que ordenarlo, parece como si el vendaval de ayer hubiera entrado allí.
Donald (el pato no, el otro) dicen que busca el caos. 
Escucho al Boss:

Through the winter's ice and cold 
Down Nicollet Avenue 
A city aflame fought fire and ice 
'Neath an occupier's boots

Y siguen negociando la subida de las pensiones. Siguen creyendo que la tierra es plana y que nunca llegamos a la luna. 
Julio ha desaparecido de las noticias. Era un truhan, era un señor. Ahora solo es un montón de derechos de autor, piel y huesos.
Mette-Marit, también sale en los papeles. Tres millones de documentos que darán de comer a la máquina.
Puente, Adamuz, Venezuela, Irán, el dólar cayendo, Rutte "el pelota", los huevos (los de gallina) cada vez más caros.
Israel sigue matando, Rusia sigue invadiendo.
Leo en los labios de Carlos un exabrupto. Imagino que es por el resultado de su primer set, no por Rusia, ni por Gaza o Ucrania.
Franco 'Bifo', el año pasado, anunciaba que el futuro de la humanidad era no ser. La extinción. 
Su último libro, "Pensar después de Gaza", no lo terminé. Sigue ahí, con un marcapáginas como un puñal. Me da miedo abrirlo para retomarlo y que las manos se me manchen de sangre por esa herida.
Esto es un sindiós.
Y Carlos, perdiendo.
Animo y suerte

 

martes, 27 de enero de 2026

No todo lo que es oro, brilla


Cerramos periodo. Trimestre y año.
Un amanecer esplendido. Lleno de colores. Temperatura agradable aunque con ligeras lloviznas.
Me pongo la chaquetilla y con el Sr. Pujol comenzamos el día. Un fumet de pescado y marisco. El lo llama, "fumet de picada". Yo, tomo nota como si fuera la receta del agua de la eterna juventud. Haremos, solo, 25 litros.
Cebollas en brunoise, ajo, pimiento rojo.
Un no parar. Un fondo oscuro con huesos y recortes de cerdo y vino tinto. Huesos, "brexa", horno. Bandeja al fuego, con vino para recuperar el oro agarrado a sus paredes. Marmita, desespumar, cocer.
Mientras, el sofrito de sepia, seguramente para un arroz, se está reduciendo.
Seguiremos fileteando carne, pelando patatas. Colas de rape, como para una boda, aparecen en una Gastronorm.
Gente con gorros de un lado a otro. Criaturas con alfanjes que hablan de novios, de "me gustas tu", y a mi cabeza vuelve la canción de Manu Chao.
A ver si hoy no me corto, dice uno. ¿Que tal viajar a Grecia? ¿Y a Portugal?
Alguien, disimuladamente, saca el móvil y hace fotos de las burbujas del guiso.
Ollas, cazos, cazuelas, y rondones humeantes. Aromas, sabores.
Escucho la radio. El paro por debajo del 10%. Pactamos con India, la madre de todos los pactos. Ayudas para victimas. Regularización de inmigrantes.
Bovino se va de Minneapolis. Vaya, parece que el amanecer era premonitorio.
Que si fue la vía, que si fue el carril. La Delegada del Gobierno en Valencia, hasta las narices. La guerra Civil ¿la perdimos todos?. Manda cojones.
Y tumban el escudo social.
Se me está jodiendo el amanecer.
Para colmo, no me suben la pensión.
Apago la radio. Manu Chao, en mi cabeza.
 
Me gustan los aviones, me gustas tú
Me gusta viajar, me gustas tú
Me gusta la mañana, me gustas tú
Me gusta el viento, me gustas tú
Me gusta soñar, me gustas tú
Me gusta la mar, me gustas tú

Radio Reloj
Cinco de la mañana
No todo lo que es oro brilla
Remedio chino e infalible

Animo y suerte.



 


sábado, 24 de enero de 2026

Días de "nada"


Día muy desapacible. Siguen las borrascas como si fueran Donald (el pato no, el otro) a la toma de Groenlandia.
Viento, lluvia a ratos y frío. Más del habitual en la zona.
Por otro lado, hoy, no hay horario. De esos días de "nada" pero conforme avanzan, rozas el estrés de tantas cosas que haces o, mejor dicho, que quieres hacer.
En el jardín siguen los adornos navideños. La estrella, ha dado varias vueltas de campana empujada por el viento. Los reyes magos, creen que van camino de Islandia porque no ven la estrella, está claro.
Tengo bolsas de basura por tirar, pero no me apetece salir.
Deberes "del Cole". He empezado pero sin ambición de acabarlos. Preelaboración y conservación de hortalizas. Un café, otro.
Una de las luces de la cocina. Cambiada. En la cocina hay que pensar algo. Si, Caterpillar. Todo abajo y todo nuevo. Los armarios, las encimeras, el fuego, todo.
Mientras estaba subido en la escalera enroscando bombillas, me he acordado de que tengo unas claras de huevo en la nevera. Podría hacer un bizcocho . Y, como siempre, la cabeza se me va de una cosa a otra.
¿Y si preparo un flan parisién?. Así practico el hojaldre. ¡Tiene una pinta!
Es casi la hora de comer. 
Ordenar todos los CD de música que me traje de Madrid a primeros de año. No recordaba que fueran tantos. Seguro que alguna caja más quedó allí.
¡La comida!.
Un arroz de alcachofas y una butifarra de setas con patatas fritas.
Por unas horas, he dejado de lado los desastrosos accidentes de estos días, las palabras de impotencia de los familiares y amigos de los afectados haciendo el inevitable camino de las lágrimas. Pasado el momento inicial del sock, llega la negación y la ira. 
Que asco y que pena. Asco por esos periodistas que incansables, hurgan hasta lo más oscuro de los afectados para obtener unos segundos en la escaleta del informativo. Pena por la falta de con suelo en la pérdida.
Trato de no pensar en la  nueva estupidez de Donald (el pato no, ya tu sabes), la cancerígena frase que la Megaprincesa habrá pronunciado. El cuñadismo que todo lo llena. Los niños muertos, los deportados, los acuerdos de paz como excusa para seguir tirando bombas.
Algo llamado democracia que, como mi cocina, necesita una reforma en profundidad.
Reunión familiar a distancia. Unos aquí, otra allá y, la otra, más allá.
Un sábado de "nada". De esa "nada" tan maravillosa con la que me gustaría que todos llenáramos nuestro día a día.
Isi, mirando por la ventana desde su sillón. Su alegría cuando nos encontramos. Su inquietud, cuando nos escondemos. Sus ganas de jugar cuando nota a alguien triste o pachucho.
Oigo algún tiesto, vacío, haciendo carreras entre los árboles.
Voy con la comida, con el postre. Y, esta tarde, después de la siesta más hortalizas para el Cole.
Un día de "nada". Os lo deseo de corazón.
Animo y suerte.

domingo, 18 de enero de 2026

Caterpillar 6090 FS


En medio del pesimismo instaurado como una pintura desconchada, de la que ya no podemos determinar el color algo, hoy, me anima.

Y reír mirando el mundo
con la felicidad de cuando
el cielo es inmenso
y nunca olvidar
lo que te ha hecho vivir

Lamentablemente, Donald (el pato no, el otro) sigue conduciendo un tren sin frenos, sin vía y a este paso incluso sin pasajeros.
Cualquier tiempo será mejor, sin duda. No tengo confianza en los acontecimientos venideros. Parece que la mayoría de los mortales, se creen inmortales y eso me lleva a pensar en el pasado.
No es nostalgia, es refugio. Dicen que puede provocarte estancamiento, frustración, tristeza, depresión.
¿Puedes contarme algo divertido del futuro? ¿De mañana?
Patty Pravo me acompaña por el jardín, mirando ese cielo inmenso.
Ayer llovió. Hay una ligera brisa.
¿No ves este cielo?. 
Algunos hablan de sacar la filosofía a la calle para gritar "Dios, patria y mercado".
En el este, los drones siguen trabajando. Y en mi cabeza solo hay una salida. Volver a empezar. Sin dioses, sin patrias, sin mercado.
Un perro sigue ladrando incansable. Es un ladrido de soledad. De madrugada, mientras llovía, ladraba. Llamaba a su amo o alguien que lo consuele, que le de techo y cobijo.
Me gusta más Patty que Karoline. Ambas manejan el rubio tirando a blanco, pero la primera te lleva al abismo deseado, mientras la segunda te empuja sin miramientos a cualquier infierno con esa sonrisa diabólica.
He imaginado a ambas pronunciando esa estrofa de Cieli Immensi. Sigo con el pelo erizado.
Tengo todo manga por hombro.
Volver a la normalidad se me ha hecho cuesta arriba.
Estofado de lentejas, canelones a la barcelonesa, merluza a la vasca. Repasar las actividades de la Escuela, retomar el pavoroso día a día, para darme cuenta de que solo puedo elegir entre Caterpillar 6090 FS, para arrasarlo todo, o mirar el cielo azul y nunca olvidar lo que me ha hecho vivir.
Gracias, Patty.
Animo y suerte.


miércoles, 7 de enero de 2026

Se equivocó la paloma


Irremediablemente, mi cabeza me lleva a aquellos versos que Goytisolo escribió y Paco Ibáñez puso música.

Érase una vez un lobito bueno
al que maltrataban todos los corderos.
Y había también un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas había una vez
cuando yo soñaba un mundo al revés

Hoy, El Roto, titula su viñeta: Nuevo Orden. ¡Las fieras dirigen el circo!.
Lo de Donald (el pato no, el otro) con su intervención en Venezuela solo ha servido para hacer un cambio de tirano.
Si, estoy preocupado. 
Es una preocupación "macro", de las de geopolítica. Aquí, no tenemos petróleo, y no veo a Donald (el pato no, el otro) queriendo cobrarnos tasas con respecto al sol, aunque en su locura lúcida pueda crear un nuevo "pleito" al astro, como el que se cuenta de Pedro Saputo en Almudevar.
La Jefa de Gabinete lo definió como personalidad alcohólica; el matón de barrio, el chulo del patio al que la turba aplaude, por miedo a su fuerza, a su ejército.
Berlín, como la Cañada Real, sin luz. Sabotaje de la extrema izquierda allá, y despreocupación de la derecha aquí. Esto Donald (el pato no, el otro) manda a Marco de camino a Groenlandia y lo arregla en nada.
Algunos creen que esto hará cohesionarse a Europa. Igual habría que explicarle a esos "algunos" quienes son los Reyes Magos.
Seguiremos oyendo hablar del Nuevo Orden. Veremos como la fuerza impera saldremos a tomar el vermut, dejando en una esquina los valores pidiendo atención como limosna.
La última trimestral, la anual. ¿Te toco El Niño?
Isi, sigue corriendo, saltando y ladrando, creyendo que mantiene a raya a las palomas que la observan, tachándola de loca, desde las ramas. 
Siempre ha habido brujas hermosas, príncipes y reyes malos. Lobos buenos y corderos malintencionados. Y que decir de los piratas honrados.
Se equivocaba Goytisolo, como la paloma, la de Alberti.

Se equivocó la paloma
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana...

Animo y suerte.







viernes, 2 de enero de 2026

Ideas urticantes


Millás, entra en mí como una infusión. Me relaja, me libera, me da calor y elimina, por un momento, malos pensamientos.
Rompe el esquema y me recuerda que dispongo de la mejor herramienta, la imaginación.
Puedo pensar, y pensarme, como quiera. Me da la posibilidad de abrirme, de encerrarme, de volar o de navegar en un inmenso mar de gelatina con sabor a lima.
Lamentablemente, después de crear ese universo imaginario (hoy ha sido sentirse como un pollo deshuesado para rellenar de ideas), elimina la gravedad y me empasto contra el suelo del jardín.
Me mezclo con pinaza, piedras y excrementos de palomas, mirando un maravilloso cielo.
Un pollo/humano deshuesado y lleno de ideas de las que dudo. Ya no se si son mías o ajenas. Ideas, discursos, que forman escudos para protegerme de elementos que casi no recuerdo.
Una oscura idea pasa por mi cabeza. ¿Qué haré cuando tu no estés?
¿Volveré a leer poesía al amanecer para dar descanso a mi ansia? ¿Buscaré drogas de senilidad para seguir andando?
Me quedo mirando las ramas de los árboles. La higuera, desnuda, da la sensación de ser el esqueleto de algo que el viento se ha llevado. No da señal de vida. Es solo un esqueleto.
Si. Llegará la primavera y volverán, seguramente, a surgir brotes, hojas y nuevas ramas.
Podría escribir ideas y discursos, tallándolos sobre esa blanda piel, haciendo un relleno, como el del pollo.
Pensar en el fondo de cada uno de los discursos, dejar de lado modas u obligaciones morales y sociales. Letra apretadita, pero clara. Rodeando los nudos de cada rama, llegando desde la base a lo más alto.
Una higuera rellena de ideas.
Vuelvo de mi ensoñación y recuerdo que, la higuera, dispone de mecanismos de defensa contra algunos animales herbívoros e insectos, mediante el que los repele.
Ese tipo de látex contiene furanocumarinas, un compuesto químico que puede provocar una reacción en la piel conocida como fitofotodermatitis, que ocurre tras el contacto con la sustancia irritante de la planta y la posterior exposición al sol.
¿Te imaginas?
Sus frutos, esos que te comes con ansia en verano, también contienen la sustancia urticante y pueden producir lesiones internas graves. Igual, igual que algunas ideas.
Escribir discursos en la corteza de la higuera o del limonero. Ideas aromáticas, otras, urticantes.
Tendré que buscar protección. Vuelvo a estar empastado en el suelo del jardín.
Animo y suerte. Gracias, Millás.