Las calles, los bares, los restaurantes y las terrazas empiezan a colapsar.
Elara me mira sin decir nada. Salió a caminar y ha vuelto hace un rato. Me observa intentando que no me dé cuenta. Hemos cruzado la mirada un par de veces. Ha sido un segundo en el que esos ojos azules, casi grises, parecían preguntar sabiendo que la respuesta podría ser inquietante.
—¿Qué te pasa?
Y la fatídica respuesta, lenta, casi sin voz.
—Nada.
Me miento. No, no es tranquilidad. Roza la resignación, aunque mantengo brotes de cólera racional.
Vuelvo a ese punto en el que, de no ser por los que me rodean, seguiría pensando que es sábado o víspera de festivo.
sus comentarios de los de la abubilla, el gorrión o los estúpidos chismorreos de las palomas.
Manuel me acribilló con sus agujas. Alguna de ellas, en el gemelo derecho, casi me hizo pedir auxilio. Después se dedicó a romper y estirar nervios y músculos. Algunos, desconocidos para mí hasta ese momento.
—Estás encharcado. Bebes mucha agua, pero no sirve. Toma el magnesio, te sentará bien.
Bélgica aplasta a Estados Unidos, dice el titular.
Justicia. Eso dicen que es justicia.
Rutte, Infantino, Donald (el pato no, el otro), la Megaprincesa, Peinado, Begoña... Todo sigue igual o peor.
Claro, claro. Si es que madrileños casi no hay. Nacieron todos en Asturias —me dice Elara.
Vendrán a recoger un paquete. Hay que preparar unas alitas. La ensalada de alubias del ganxet está en el frigorífico. Postre. Me falta el postre.
Y toda esta pandilla que ocupa portadas y marca la existencia de algunos por sus abusos, por su negra alma, creerá que es eterna.
Seguramente será una muerte lenta y dolorosa. Incluso alguno puede que se contagie con un nuevo virus que haga que estalle desde dentro, llenando las paredes de sus palacios de vísceras, hiel y sangre.
Sí, estoy encharcado de cólera.
Llevo muchas semanas pensándolo: moriréis a manos de los vuestros.
¿Me he tomado el magnesio?
¿Elara?
Ánimo y suerte, desde la resignación.










.jpg)









