lunes, 26 de septiembre de 2022

Tu pasado

 


El viento ha soplado toda la noche, como ayer.
Pantalón largo y la chaqueta. Primer café.
Me he cruzado con tres personas y dos perros.
Solo un coche.
Unas nubes preciosas y brillantes a mi izquierda. A la derecha, el mar, confundiendo sus azules con los de unas densas nubes de horizonte.
Leo a Luis, mientras suena un blues (gracias, Sergio). Las luces están encendidas, pero no hay nadie en casa. Nadie.
Un buenos días, un bon día y un bonjour.
Azules, brillantes, densos, con tonos que tal vez cualquier pintor robaría.
Un café más.
Revisar papeles. Aun quedan cajas por abrir.
Sacar la tarjeta de embarque para dentro de un rato.
Han abierto una pastelería que tiene cosas ricas.
Escucho a Antón Losada.
"No quiero"
"No queremos"
"Queremos lo de antes"
¿Existe? ¿Qué es lo de antes?
Ese imaginario populista de que "lo de antes" ha sido destruido. Vamos a la catástrofe, y con lo de antes todo estaba ¿bien?.
En Italia, ha ganado la derecha, la ultraderecha o la mega derecha. Eso es real.
El discurso, allá o aquí, sigue siendo el mismo. Los "otros" destruyen nuestro pasado y nuestro futuro. Cerrar fronteras, perder derechos. ¿Eso queréis?
A mi, ese pasado que otros añoran, solo me trae a la memoria a Adolf Hitler, Josef Stalin, Benito Mussolini, Neville Chamberlain, Edouard Daladier, Winston Churchill, Philippe Pétain, Charles de Gaulle, Franklin D. Roosevelt, Harry S. Truman o Hiro Hito.
¿No sabes quien son?
¿De que pasado hablas?
Otro café.
En un rato, autopista. El mar a mi derecha. Avión, desierto.
Animo y suerte.
Pdta.: Hace un rato me han llamado "ciudadano del mundo". Bufff. ¡Vaya mundo!.
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#100cafesmas
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jueves, 22 de septiembre de 2022

No soy de aquí, ni soy de allá



Un nuevo amanecer cerca del mar.
Poco a poco, voy asumiendo que no estoy de vacaciones, sino que vivo aquí.
Cojo poco el coche.
Me despierto pronto y me preparo un café. Salgo sin hacer ruido para que las "invitadas" no se despierten.
Camino, lento o rápido. Hacia el mar, por el paseo o por las calas.
Voy mirando al cielo, hoy, oscuro. Ayer cayó un buen chaparrón.
El bar del francés está a punto de abrir. Los barrenderos con sus carritos eléctricos, recogen y vacían papeleras.
Pocos coches, poca gente.
Las luces, parpadeantes, de los carriles bici y las de una ambulancia silenciosa, me acompañan unos cientos de metros.
El camión de la basura, un ciclista.
Levanto la persiana metálica y me quedo mirando el mar. Un perro ladra.
Leo unas páginas, preparo un café y hojeo las noticias.
Salgo fuera. Pájaros. El cielo lleno de nubes. Pasa un coche.
En uno de los locales de al lado, da la sensación de que vive alguien.
Conduce un coche con volante a la derecha, lleva camisas de cuello inmenso y color de espectáculo de variedades, zapatos de charol, con un reborde dorado.
He coincidido con él en el bar de abajo.
No es de aquí. Como yo.
Cierro la puerta. El bar ya estará abierto.
He mirado una receta de Cruffins y se me ha antojado un croissant.
La camarera me desea bon día.
Solo un cliente, con una copa de ¿anís? ¿coñac?.
Aparece otro y la terraza se anima.
- Ponme un café y la alegría
El acento es de mucho más al sur.
Llega el café, con un cubilete lleno de alegría transparente. ¿Orujo?
El sol intenta, a puñetazos, asomarse entre las nubes.
Pago a la camarera que tiene acento francés.
Respiro profundo. Me siento cómodo.
Ayer, en el banco, se hablaba alemán.
El carnicero, de un poco más abajo, es Belga.
Tal vez hoy, una casa con encanto se cruce en nuestro camino.
Los primeros mensajes. Llamadas de trabajo.
Solo me falta una guitarra y cantar como Facundo Cabral:
𝘔𝘦 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘯𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘭𝘢𝘴 𝘧𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴
𝘺 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘦𝘫𝘰𝘴 𝘺 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘪𝘦𝘫𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴
𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘯 𝘤𝘢𝘴𝘦𝘳𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘷𝘰𝘻 𝘥𝘦 𝘋𝘰𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴
𝘺 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳 𝘮𝘰𝘫𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘮𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘴
𝘕𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘥𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘪́, 𝘯𝘪 𝘴𝘰𝘺 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘭𝘢́
𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰 𝘦𝘥𝘢𝘥, 𝘯𝘪 𝘱𝘰𝘳𝘷𝘦𝘯𝘪𝘳
𝘺 𝘴𝘦𝘳 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘻 𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘤𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘪𝘥𝘦𝘯𝘵𝘪𝘥𝘢𝘥
Empieza el día.
Animo y suerte.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Y me tiene que tocar a mi



Allá por 1999 mi Jefe, en aquel momento, se lamentaba de su mala suerte teniendo que enfrentarse a un problema como el del efecto 2000 (Y2K).

Para el que no recuerde o no sepa de que iba el tema, fue la palpable demostración de nuestra estupidez, otra vez.
En las aplicaciones informáticas (la mayoría de ellas) se omitía la centuria cuando se expresaba el año y para "ahorrar" se guardaban solo 2 dígitos.
No se pensó en que esas aplicaciones podrían llegar al año 2000 y esos dos dígitos serían 00, con el consiguiente problema de cálculo.
Mira que hay años, ¡joder!, decía. Y me tiene que tocar a mi.
Yo ahora mismo, estoy como él. Pensando en la chulería de Putin (o en su acojono) que todo puede ser, cuando dice que "no es un farol".
Le doy la razón a Joe, "ese señor": No puede haber ganadores en una guerra nuclear.
Que absurdo el ser humano. Se esfuerza en salvar la vida, para sembrar la muerte.
Y me echo las manos a la cabeza, como mi antiguo Jefe, Pepe.
Mira que hay años, ¡joder!, decía. Y me tiene que tocar a mi.
Pdta.: Lo sé, no tiene ninguna gracia.

Guerra de moscas

 




Me he puesto pantalón largo. Aquí me visto poco. El clima invitaría a la desnudez.
Ha bajado la temperatura, he dormido más y el aire, brisa, es más fresco.
Un café rápido, la ducha y salgo a la calle.
Abro la puerta y la ventana del fondo, para ventilar.
Escucho las noticias de Rusia y el reconocido, ya, estado de guerra.
Movilización parcial de la población, imperialismo, locura, miedo.
Una mosca, que ayer ya rondaba por mi mesa, sigue pesada y molesta.
Pienso que es alguien relacionado con la guerra y me lío a manotazos con ella, sin resultado positivo.
Una bendición estar orientado al mar. Sol, toda la mañana. Una maldición, en cuanto el calor apriete. Ya entra por la puerta entreabierta.
Preparo otro café y la maldita mosca, sigue con su guerra. Pesada, insistente.
He sacado lecturas para empezar el día.
He encontrado en una de las cajas de la mudanza, pendiente de vaciar, 𝑽𝒂𝒎𝒑𝒔 & 𝑻𝒓𝒂𝒎𝒑𝒔. Me gustó en su día, veinte años atrás.
Me queda bastante de la 𝑷𝒐𝒆𝒔𝒊́𝒂 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒍𝒆𝒕𝒂 (𝟏𝟗𝟖𝟎-𝟐𝟎𝟏𝟕) de Luis García Montero y recibí ayer su último libro, 𝑼𝒏 𝒂𝒏̃𝒐 𝒚 𝒕𝒓𝒆𝒔 𝒎𝒆𝒔𝒆𝒔.
Busco un trapo, lo doblo para utilizarlo de arma, contra la mosca.
Se posa sobre un archivador. Me muevo lentamente.
Patas arriba, en el suelo, no parece tan molesta.
Dicen que cuando matas una, vienen cien al entierro. Busco el mata insectos. Movilización parcial de la población. Guerra a las moscas.
Y leo:

𝑬𝒍 𝒂𝒎𝒐𝒓 𝒆𝒔 𝒕𝒂𝒎𝒃𝒊𝒆́𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒍𝒖𝒛 𝒏𝒆𝒈𝒐𝒄𝒊𝒂𝒅𝒂.
𝑴𝒆 𝒅𝒂𝒔 𝒕𝒖𝒔 𝒔𝒖𝒆𝒏̃𝒐𝒔 𝒂𝒍 𝒗𝒊𝒗𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒊́𝒐𝒔.
𝑻𝒆 𝒅𝒐𝒚 𝒎𝒊𝒔 𝒔𝒖𝒆𝒏̃𝒐𝒔 𝒂𝒍 𝒈𝒖𝒂𝒓𝒅𝒂𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒖𝒚𝒐𝒔.
𝑯𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆 𝒆𝒏𝒍𝒂𝒛𝒂𝒏 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐𝒔.

Amor, solo amor.
El sol entra con fuerza.
¡Que bonito, Luis!. Un año y tres meses.
Animo y suerte.
#100cafesmasconunputovirus
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martes, 20 de septiembre de 2022

Cartas que nunca enviaré (XXXIII)



Hola. Espero que todo te vaya bien y lo digo con total sinceridad.
Lo has notado ¿verdad?. He remarcado lo de sinceridad, para que entiendas que cada día te guardo menos rencor. Que aquella primera oleada de rabia y de odio, con el tiempo, se ha calmado. Ha sido a base de mucha terapia, si, lo asumo. De darme más valor a mi, y mucho menos a ti.
De convencerme que en este asunto, yo soy el más importante.
Hay amaneceres en los que veo el cielo tan inmenso que no puedo dejar de pensar en aquella frase, "bajo el mismo cielo". A cientos, a miles de kilómetros, pero con un cielo que nos ampara, que nos cubre, que es común o que al fin, nos separa.
Hoy, seguro que te hubiera gustado. Aquí las nubes son caprichosas y el estar tan cerca del mar, hace que se generen formas curiosas, incluso abrumadoras por su tamaño y sus colores.
Hace años, hice una foto de un paisaje (la buscaré). No me di cuenta y estaba viéndola invertida. Me pareció interesante que mi cerebro aceptara, como normal, una imagen que no era real.
El cielo, creaba un mar inexistente, bañando una playa imaginaria.
El cielo.
Ahora, buscando esa imagen que te decía (la he encontrado), me acabo de dar cuenta de que es algo icónico en muchas de mis cartas y reflexiones. Me puede, me gana siempre.
Levanto la cabeza y está ahí. Soleado, con nubes, más brillante o más oscuro. A veces amenazante, otras cálido y acogedor. Relajante y lleno de estrellas.
He salido a mirarlo. Me mira, lo miro.
El sol, brilla y calienta con fuerza.
¿Tu miras el cielo?
Para mi, es una necesidad.
Tengo corvinas. Las haré al horno, con limón, ajos y vino blanco.
¿Sabes? El cielo, da fuerza. Me da fuerza.
Con mis mejores deseos.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Estúpida vida



Ayer, rozando el amanecer, escribí unos párrafos contra Woody Allen. Si, contra él.
El detonante fue una frase: "La vida es estúpida..., estúpida y trágica".
No quise leer más.
¿Cómo se atreve a decir eso?. La vida es maravillosa.
Empecé a desgranar argumentos, uno tras otro. Con ironía, con sarcasmo y sobre todo, con mucha mala baba.
Conforme avanzaba la escritura de mi reflexión, me fui desinflando. Perdió valor el enfado.
¿De que sirve? Si, total, no me va a leer. No le haré cambiar de opinión aunque, ese, no era el objetivo.
Quería defender mi estado de ánimo, mis planes, mi satisfacción de estar donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer.
Durante todo el día, esa frase, me estuvo martilleando.
A última hora de la tarde, la vida, se manifestó llena de amargura.
Hoy, cuando "celebro" una vuelta más al sol, estoy bloqueado.
Acepto con infinito pesar que, la vida, esa a la que tanto debo y de la que tanto disfruto, me volvió a mostrar su cara más horrible, más trágica.
No encuentro palabras para describir lo que sentí.
No quiero reconocer que "la vida es estúpida..., estúpida y trágica". Lo es.
Hoy, quiero enviar todo mi pesar y mi cariño a Silvia. A Eloy y Roberto. A toda la familia de Alejandro. Hoy, rabioso y emocionado, le doy gracias a la vida por todo lo que me ha dado y me da. Pero a la vez, la odio, por estúpida, por trágica y por desalmada.
Se que no es consuelo. No hay consuelo para una pérdida.
Una vuelta más al sol, en esta estúpida vida, estúpida y trágica.
Gracias.
Animo y suerte.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Sale el sol



Es muy fácil realizar valoraciones de una situación, tiempo después.
"The Lancet", prestigiosa revista científica, da lecciones a todos los países, sobre lo mal que gestionaron la pandemia. Claro, claro. Lástima que no hubieran tenido escrito "el manual", antes.
El virus, sigue ahí. La guerra, también.
Ayer, escuchaba a una joven hablar sobre la culpabilidad de USA en esta contienda. De que si no se les hubiera enviado armas a los Ucranianos, el conflicto hubiera terminado. Si, si, era rusa. Repito y mantengo, no es malo el que miente, sino el que cree la mentira.
En mi pueblo hay un dicho: "Entre todos la mataron y ella sola se murió".
Célebre ornitólogo, investigado por grabar a jóvenes voluntarias en bikini, en Doñana.
Los augurios sobre la economía: "O se estanca la situación, o va a peor".
En Suecia, gana la derecha. Pues eso.
Emmanuel Charpentier, Nobel de Química, habla sobre la superioridad de los microorganismos:
“Cuando nosotros nos hayamos extinguido, ellos seguirán aquí”
Acojona ¿que no?.
Otro día hablamos del pez cebra y de nuestro "parecido" con algún gusano.
Leticia Ortiz Rocasolano, cumple hoy 50 años. Virgo.
¿Que te suena pero no sabes quien es?. Ya, ya.
En Armenia, también hay lío. Ojo, que se puede mezclar con Rusia.
Me apunto al club de Tim Burton: "Soy extranjero en cualquier lugar".
Si, me gusta. Quiero sentirme así. Que todo me sorprenda, por nuevo, por distinto. Llenarme de caminos, de árboles, de olores, de costumbres..
¡Ah, no!. Que igual Almeida me quiere nombrar embajador de Madrid, como a Tim. Paso.
Y mientras todo esto ocurre, amanece. Un espectáculo único, irrepetible.
¡Vamos, venga!.
Animo y suerte.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Genética



Hoy, paseíto por las calas antes de abrir el tenderete.
Ayer llovió abundantemente y hoy el día está oscuro y plomizo.
Hay mucho silencio, pocos vehículos, poca gente.
He dejado a todo el mundo durmiendo y la mirada de Isi, casi pidiendo perdón por su huida de ayer para corretear tras los pájaros, me acompaña. Lo tiene en los genes.
De una cosa, me voy a otra, si. Y me da por pensar.
A la hora de crear nuestro Currículo, lo normal es hacer una lista pormenorizada de nuestras experiencias y habilidades profesionales. Empresas, puestos desempeñados, formación, publicaciones, etc.
Lamentablemente, no es habitual el describir nuestros estados de ánimo, nuestros sentimientos en el entorno laboral. Lo que llevamos en los genes, como Isi.
Ese sudor frío y ese nerviosismo que nos recorre, cuando se nos encomienda una tarea de mayor nivel, o ante un ascenso.
Igual que Isi, cuando ve palomas.
Cuando debemos trabajar en equipo y las valoraciones personales pueden más que las puramente profesionales.
Si un superior nos recrimina por no haber tomado la iniciativa, en algún tema.
¿Cómo gestionamos nuestras expectativas o las de otros?.
¿Sabemos decir, no, de forma argumentada? ¿Aceptamos que otro tenga una mejor idea y apoyamos su ejecución?
En las entrevistas de trabajo, o al menos en las que yo he estado, nadie pregunta o pone en valor, el miedo, el ridículo, la empatía, la ansiedad, la perseverancia.
Un gran currículo profesional, nada dice de lo personal. Nada dice de tus genes.
Casado, dos hijos y natural de Albacete.
Soltera. Me gusta la natación y leer.
¿Te imaginas? En la última entrevista de trabajo a la que asististe te preguntan:
- ¿Y de ego? ¿Qué tal andas de ego?
- ¿Sientes miedo ante nuevos retos?
- El trabajo es importante, por muchos motivos. Pero ¿Cómo de importante te sientes tu?
- ¿Te asustan los petardos, como a Isi?
Y claro, también está "el otro". El compañero, el Jefe, el subordinado.
Tus acciones, desencadenan reacciones. Sus acciones, también.
Isi, no puede cruzarse con un pastor alemán. Vaya usted a saber el motivo.
Y por último, esa frase que concluye todo. Hay que comer.
Lamentablemente, tardamos mucho tiempo en darnos cuenta que igual que para comer, la cantidad, no hace calidad. Isi, es sibarita total, en cantidad y calidad.
¡Venga! ¡A currar!
¿Y tu? ¿Cueces o enriqueces?
Animo y suerte.

martes, 13 de septiembre de 2022

Oda a la vida



Hace calor. Pero seguramente es solo una sensación provocada por la humedad.
Salgo pronto. Pretendo ver el amanecer, pero las nubes y una ligera llovizna se ponen en contra.
Camino cerca de las calas escuchando el mar. Me cruzo con un barrendero, y algún trotador tan desilusionado como yo por perdernos el espectáculo.
El bar (el del francés) está colocando mesas y preparando la apertura. En cuanto organice la agenda, bajo y me tomo un café.
Me noto cansado, el dolor del costado sigue molestando y el fin de semana ha sido agotador.
Un buen amigo reunió a una treintena de personas con las que quería celebrar, eso, la vida.
Una "oda a la vida". No había otro motivo. Simplemente celebrar que estamos aquí, que seguimos aquí, después de años complicados.
Agradecer la vida. Bonito ¿verdad?.
He ventilado el estudio. Aun queda mucho por ordenar.
La reina ha muerto. Gran parafernalia al Rey.
Azerbaiyán bombardea localidades armenias.
Las tropas ucranianas avanzan.
La diada, las torres gemelas, el Consejo del Poder Judicial, Javier Marías vs Almudena, Toni Cantó, la subida del 30% en la producción de avellanas y sobre todo, Carlitos como número uno.
Esas cosas que dicen que son importantes.
Isi, cuando he salido de casa, me ha mirado desde el sofá.
- ¿Dónde vas tan pronto?
- A agradecer la vida.
Animo y suerte.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Plan vital



Y ya está aquí septiembre.
Hacía días que no dormía tantas horas seguidas. El costado sigue molestando, y el no guardar reposo ayuda poco, pero me ha dejado dormir.
Mi mesa de trabajo, limpia, despejada y reluciente. Hoy, retomamos proyecto con un cliente de la costa oeste. Seguro que alguna llamada del desierto. Hay que preparar la semana próxima. Me gusta el proyecto, tengo empatía con él y con la gente que participa. saldrán grandes cosas de ahí.
Ayer, cambio de gafas. Llevan tiempo molestándome las últimas que me compre.
Sorpresa, ha desaparecido mi astigmatismo y ha disminuido mi hipermetropía. O sea. Estaban mal graduadas. ¡Mátame camión!
El astigmatismo está ahí, pero la óptica anterior decidió que lo quitaba. Y veo menos que un topo, faltan dioptrías. Conclusión: Gafas nuevas para la semana que viene.
La adaptación al nuevo espacio, va bien. El calor bajó y el paseo por las calas ayer, para volver a casa, fue fantástico.
El Gestor de mi banco quiere que haga alguna inversión (puffff).
- Deberías tener claro tu plan vital. Sino, es imposible.
O sea. Que debo saber que voy a hacer con mi vida. Mejor dicho, sería necesario saber "que no voy a hacer".
Pues va a ser que ni idea.
Una de las inmobiliarias de Ítaca, me pregunta cuando voy por allí. Tienen un "palacete" del siglo XIX a la venta. "...com 12 quartos e um grande logradouro com área de estacionamento privativo para cerca de 25 automóveis".
Y no te creas, el precio es similar al de un apartamento en esta zona. Si te interesa, te paso el contacto. Requiere obra hasta en el cielo del paladar. Interesante.
Plan vital. ¡Ja!.
Si yo hago muchos planes, si. Pero la vida, que es la que manda, hace con ellos lo que le sale de allí.
¿Y si buscamos una casa aquí?
El invierno es muy duro, me dicen. Poco a poco, no hay prisa. Debe estar orientada hacia el amanecer. Ya, ya. Pero en Ítaca, la quiero hacia el atardecer. Hacia el océano.
He llegado a un punto en que solo existen dos preocupaciones. La primera (egoísta, lo se), que no me duela nada distinto de lo que me dolía ayer. La segunda. Que los que me rodean y me miman se sientan bien. Bueno, tres, son tres. Facturar. Hay que seguir pagando facturas.
Vamos a por otro café y a la oficina.
¿Sabes cómo estoy? ¡Fenomenal!
Animo y suerte.
Pdta.: Mis libros siguen a la venta y estoy pensando en sacar otro. Plan vital, ya, si.

miércoles, 31 de agosto de 2022

𝐂𝐚𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐞𝐧𝐯𝐢𝐚𝐫𝐞́ (𝐗𝐗𝐗𝐈𝐈)



Voces, en la calle, me han despertado. He intentado concentrarme en las aspas del ventilador, por si eso hacía que volviera a dormirme. Una moto, un camión o un vehículo grande.
Estaba cómodo, relajado, pero el sueño no volvía.
Me he levantado y he salido a la terraza. Se podía escuchar el rumor del mar.
Tengo que retomar las lecturas al amanecer.
He entrecerrado los ojos, y las luces se han convertido en pequeñas manchas de colores.
En mi cabeza, esa frase de Frida Kahlo que es como un castigo de boomerang.
Un castigo de ida y vuelta.
𝑶𝒋𝒂𝒍𝒂́ 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒆́𝒔 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂𝒏𝒅𝒐, 𝒗𝒂𝒍𝒈𝒂 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒅𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐
Siempre he intentado entender, comprender las actuaciones de los otros. Cuanto más descabelladas me parecían, con más ahínco buscaba una explicación.
No cabía en mi forma de responder, un acto de rechazo, o de disgusto. Seguro que tiene sus razones, me decía.
Algo motiva, al que no responde, si hasta ayer hablaba. Algo le ocurre a quien cambia su forma de actuar.
No es gratuito. Todos buscamos algo, pero debemos hacer caso a Frida. ¿Y lo que pierdes en la búsqueda?
Hubo un tiempo que lo importante, por encima de todos y de todo, era entender, comprender, que buscabas.
Tus cambios de actitud. Tus palabras, que de pronto se convertían en monosílabos, siendo ayer confianza y entrega. Tu falta de interés, tus ganas de huir.
Ya, con la distancia y el tiempo, creí entender que simplemente te buscabas a ti, tu yo, recuperar tu propia vida, crearla. Una vida que no era la que querías o, simplemente, una vida de mentira que habías construido y que no podías mantener como real por más tiempo.
Demasiados difuntos vivos, demasiadas historias de cuento y novela, amontonadas, que no dejaban ver el amanecer, ni la realidad.
Con la distancia y el tiempo, entendí que solo yo estaba perdiendo.
Un mosquito ha zumbado muy cerca. Trato de ahuyentarlo con un manotazo al aire.
Aleixandre escribió:
𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑝𝑎𝑠𝑎.
𝐿𝑎 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑠𝑐𝑢𝑟𝑟𝑒
𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑢𝑛 𝑝𝑎́𝑗𝑎𝑟𝑜.
𝑀𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑠𝑢𝑠 𝑎𝑙𝑎𝑠.
𝑀𝑒 𝑎𝑟𝑟𝑒𝑏𝑎𝑡𝑎 𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑜𝑚𝑏𝑟𝑎, 𝑎 𝑙𝑎 𝑙𝑢𝑧, 𝑎𝑙 𝑑𝑖𝑣𝑖𝑛𝑜 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑎𝑔𝑖𝑜.
𝑀𝑒 𝘩𝑎𝑐𝑒 𝑝𝑙𝑢𝑚𝑎
𝑞𝑢𝑒 𝑖𝑔𝑛𝑜𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑟:
𝑒𝑠𝑎𝑠 𝑎𝑔𝑢𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑠𝑎𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑙𝑎𝑏𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑒𝑔𝑟𝑜𝑠
𝑦𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑟𝑎𝑛 𝑙𝑜 𝑑𝑖𝑠𝑡𝑖𝑛𝑡𝑜.
Si, todo pasa
Ojalá que lo que, ahora, estés buscando, valga lo que estas perdiendo. Porque, seguro, volverás a perder.
Cuídate.