viernes, 29 de agosto de 2025

El verano


Mientras hago tiempo para salir a caminar, 
leo las noticias y se carga el móvil.
Isi, esta de revisión por el jardín. Aquí, hoy, hay movimiento desde muy temprano.
Se va notando la bajada de temperatura y de veraneantes, aunque sigue habiendo mucha gente en las terrazas y en los paseos.
Comienzan las campañas de fascículos en televisión y la vuelta al cole amenaza a los padres, pero más a las criaturas.
Algunos afrontarán el síndrome de "yo me quiero quedar aquí" y no volver.
En el fondo lo que realmente queremos es no volver, al trabajo.
Bueno, vale, tu no. Tu eres especial y estas deseando volver. Te cansa este calor, la arena de la playa, los mosquitos, los niños dando voces y la gente. Sobre todo, la gente.
Hay demasiada gente. En los bares, en la calle, en los supermercados, en los restaurantes.
Da igual playa o montaña. Todo está lleno.
Bueno, vale, tu te fuiste a Indonesia, a Bali o al Kurdistán, y allí no te pareció que hubiera tanta gente.
Pero, ¿recuerdas aquel año de turismo rural?. El maldito gallo te despertaba a las 5 de la mañana todos los días. Deseaste las 100.000 plagas para la charanga que, en las fiestas de la localidad, interpretaba como un mantra "Juanito el Chocolatero".
Aquella ruta fantástica por la montaña en la que, después de 15 km de tortuoso camino, una lluvia torrencial te recordó el fin del verano. La gente, no era el problema.
Podemos recordar vacaciones divertidas y otras, no tanto.
Hay personas que mantienen que las vacaciones les permiten "cargar pilas", como si su vida funcionara a base de kilovatios. Otros hablan de biorritmos.
Es un momento para buenos propósitos que revisaremos para el inicio del año nuevo.
Apuntarse al gimnasio, bajar el consumo de alcohol, apuntarse a un curso de cocina o, simplemente, ordenar la mesa de trabajo y los papeles del banco.
Hay que hacer el cambio de armarios. Guardar las camisetas y pantalones cortos y pensar en las "rebequitas" y la ropa de abrigo.
En nada, colgaremos el espumillón y los adornos navideños. Llegará el día de la salud, porque volverá a no tocarte "el gordo" y nos tragaremos 12 uvas deseando que no sean de ira y odio.
Tal vez, el verano, es ese tiempo para hacer planes o para decidir que no hay plan. Que el tiempo pasa inexorablemente y que la vida nos puede. Que da igual tu plan. La vida, tiene el suyo.
Que por mucho que haya quien se empeñe en joder con bombas e injusticias, la vida puede más y aunque la tierra esté calcinada, volverán a crecer hierbas. Puede que malas hierbas, pero, algunas, tendrán flores.
Y volverán las golondrinas, y la primavera. Y tu, volverás a mirarte al espejo suspirando porque lleguen las vacaciones.

El final
Del verano llegó
Y tú partirás
Yo no sé
Hasta cuando
Este amor recordarás

Animo y suerte.

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