domingo, 1 de mayo de 2022

Cartas que nunca enviaré XXVIII

 


Hola, buenos días:
Hace tiempo que no te escribo. Es lo que pasa con esas cartas que sabes que no enviarás. Las dejamos para mañana, para pasado y poco a poco el olvido gana la partida.
Ayer, me acordé mucho de ti. Una vuelta más al sol. He tenido que buscar el libro de familia para calcular cuantos años cumplirías.
Un día agotador. De un lado a otro y aunque no conseguí hacer todo de lo que tenía previsto, me sentí satisfecho.
La peque, nos echa de menos. Se lo está peleando y vive en esa montaña rusa de sentirse libre y pagar por ello. Hace cosas que no le gustan, para poder conseguir aquellas que le encantan. Está ganando, aunque crea que son demasiadas las heridas.
La mayor y sus amigos, montaron un evento para dar a conocer proyectos artísticos de jóvenes promesas. Que pena no tener una cantidad indecente de dinero para fomentar esa creatividad que lo llenaba todo.
Me dio la sensación de que cada uno de esos proyectos, era una medicina para sus almas. Te hubiera gustado estar.
Semillas, plantas, almendras (sólo almendras) personificadas, realidad, irrealidad de flores y arbustos que se activan con nuestra presencia, huelen y reaccionan al viento.
Imágenes teñidas que conforman vidas. Un columpio, lleno de amor. Flores de plástico, para que el amor sea eterno.
Y otro, que te habría hecho mucha ilusión. Se intercambiaron esquejes.
Todos tienen ese punto de querer cuidar, de cuidarse y claro está, de que los cuiden. Una salida, cada día más difícil, a un mundo que se empeña en ir en contra.
Todos se apoyaban de una manera u otra en sus familias. En su origen, en todo aquello que les ha visto crecer. Que les dio amor, y también lágrimas.
Los miraba envidioso, de su fuerza, de sus ganas. Lloré.
Sigo haciendo cajas, debo estar cerca de la treintena y creo que llegaré a las cien. Desmontando armarios y montando recuerdos.
Se hace muy complicado deshacerse de algo que te estremece, aunque lleve años en un cajón sin moverse de ahí.
Por algún rincón, apareces tu.
Y sigo con mi plan, como las personitas de ayer. Muchas veces apoyándome en ti, que me diste amor y también lágrimas.
Quiéreme en presente, que no tenemos más, dice Manolo en su canción. Solo tenemos hoy, el resto solo es un plan.
Un plan de amor y lágrimas.
Mama, dale un beso a papa y a la abuela. Os pienso.

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