Estoy con la temporada 5 (y última) de la serie The Boys. No te la destripo, pero debo decir que me condiciona desde hace semanas.
Su guionista, Eric Kripke, dice: «Es difícil hacer sátira de un mundo que es más loco que tu serie de superhéroes con penes que explotan».
Leo la tribuna de Timothy Snyder, «Los golpes de Estado que puede intentar Trump», y me lo creo. Todos ellos podrían ser factibles.
Hubo una temporada, no hace mucho, en la que todo eran distopías, pero, poco a poco, esas distopías vencieron a la realidad y pasaron a ser pura normalidad.
Donald (el pato no, el otro), al mejor estilo vaquero, chulea al Papa y lo invoca al amanecer en OK Corral. León XIV (el del solideo), haciendo honor a su nombre, le contesta:
No te tengo miedo. Aquí te espero, comiendo un huevo.
¿Irá Donald (el pato no, el otro) a Coachella? ¿Se cruzará con Justin y le dirá aquello de: «Soy tu padre»?
Dudo en buscar lo último publicado por mi filósofo de cabecera. Lo del optimismo no es lo suyo.
Frases como «¿Por qué pensamos que la nada es peor que una vida de sufrimiento?», «El problema no es el poder, el problema es la vida» o «Hoy, demasiada información se transforma en un ruido blanco» me obligan a pensarlo dos veces.
Bifo es contundente: «La humanidad ha perdido. Ahora el problema es cómo desertar».
El viento ha bajado en intensidad y el sol crea sombras que se mueven mientras las palomas van de una rama a otra.
Una fundación francesa contra el alzhéimer ha puesto a la venta 120.000 participaciones, a un precio de 100 euros, que permiten acceder a una rifa.
El premio: la obra Tête de femme, de Pablo Picasso, valorada en un millón de euros.
Mañana, a las 18:00, alguien será propietario de esa obra y la asociación habrá recaudado 11 millones para investigar contra la enfermedad del olvido.
Un paseo hasta el mar tal vez me calme esta desazón.
Nunca entenderé el cubismo.
Suena How Deep Is Your Love. Qué profundo es tu amor.
Ánimo y suerte.
Su guionista, Eric Kripke, dice: «Es difícil hacer sátira de un mundo que es más loco que tu serie de superhéroes con penes que explotan».
Leo la tribuna de Timothy Snyder, «Los golpes de Estado que puede intentar Trump», y me lo creo. Todos ellos podrían ser factibles.
Hubo una temporada, no hace mucho, en la que todo eran distopías, pero, poco a poco, esas distopías vencieron a la realidad y pasaron a ser pura normalidad.
Donald (el pato no, el otro), al mejor estilo vaquero, chulea al Papa y lo invoca al amanecer en OK Corral. León XIV (el del solideo), haciendo honor a su nombre, le contesta:
No te tengo miedo. Aquí te espero, comiendo un huevo.
¿Irá Donald (el pato no, el otro) a Coachella? ¿Se cruzará con Justin y le dirá aquello de: «Soy tu padre»?
Dudo en buscar lo último publicado por mi filósofo de cabecera. Lo del optimismo no es lo suyo.
Frases como «¿Por qué pensamos que la nada es peor que una vida de sufrimiento?», «El problema no es el poder, el problema es la vida» o «Hoy, demasiada información se transforma en un ruido blanco» me obligan a pensarlo dos veces.
Bifo es contundente: «La humanidad ha perdido. Ahora el problema es cómo desertar».
El viento ha bajado en intensidad y el sol crea sombras que se mueven mientras las palomas van de una rama a otra.
Una fundación francesa contra el alzhéimer ha puesto a la venta 120.000 participaciones, a un precio de 100 euros, que permiten acceder a una rifa.
El premio: la obra Tête de femme, de Pablo Picasso, valorada en un millón de euros.
Mañana, a las 18:00, alguien será propietario de esa obra y la asociación habrá recaudado 11 millones para investigar contra la enfermedad del olvido.
Un paseo hasta el mar tal vez me calme esta desazón.
Nunca entenderé el cubismo.
Suena How Deep Is Your Love. Qué profundo es tu amor.
Ánimo y suerte.
#uncafedesdeitaca #reflexiones















