viernes, 15 de octubre de 2021

Borrador - Publicar



Inicio el día con un maravilloso y explosivo amanecer.
Pausado, tranquilo. No hay prisa para nada. Anonadado con ese color.
Hace frío, aunque seguro que el sol, en un rato, lo solucionará.
Releo las "Ayusadas" del año pasado y sonrío. Esta chica no cambia.
El año anterior, 2019, pase este día en el desierto. Lo añoro. Añoro los sitios, la gente, el ritmo. Ese mar.
Y en 2018, al amanecer, escribía sobre el THC. Sobre las mentiras contadas como verdades. De la pasta, del miedo.
Gran año el 2017. Cocinar, cocinar, cocinar. Puede ser que no me diera cuenta, pero era una de mis adicciones, tal vez no la más fuerte, pero era válvula de escape.
Recuerdo aquella receta de Trigueros en tres texturas. Creo que la volveré a hacer.
𝐃𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐩𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐬𝐮𝐞𝐧𝐚𝐧 𝐥𝐞𝐣𝐚𝐧𝐚𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐚𝐲𝐞𝐫.
𝐎𝐭𝐫𝐚𝐬, 𝐝𝐞 𝐚𝐲𝐞𝐫, 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐧 𝐯𝐞𝐧𝐢𝐝𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐚́𝐬 𝐚𝐥𝐥𝐚́.
𝐐𝐮𝐞 𝐫𝐚́𝐩𝐢𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐬𝐚 𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨. 𝐓𝐢𝐜, 𝐭𝐚𝐜, 𝐭𝐢𝐜, 𝐭𝐚𝐜.
𝐍𝐨𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬, 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬.
𝐃𝐞𝐬𝐧𝐮𝐝𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞. 𝐆𝐫𝐚𝐧 𝐞𝐣𝐞𝐫𝐜𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐞𝐱𝐡𝐢𝐛𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐢𝐬𝐦𝐨.
Otra adicción. Letra a letra, palabra a palabra.
Hoy, releo.
Tengo en borrador todos los textos, excepto los de estos últimos años.
¿Quería olvidar?
El 3 de abril de 2020 tomé esa decisión. Tal vez creí que a partir de ese momento, nada de lo que había ocurrido antes, era importante. Daba igual.
Lamentablemente, todo se repite.
Y sigo recordando a Saramago:
𝘽𝙞𝙚𝙣 𝙘𝙞𝙚𝙧𝙩𝙤 𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙤 𝙙𝙞𝙛𝙞́𝙘𝙞𝙡 𝙣𝙤 𝙚𝙨 𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧 𝙘𝙤𝙣 𝙡𝙖𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙨, 𝙡𝙤 𝙙𝙞𝙛𝙞́𝙘𝙞𝙡 𝙚𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙥𝙧𝙚𝙣𝙙𝙚𝙧𝙡𝙖𝙨.

Todo empezó el 8 de enero de 2013. Más de 1800 textos. Escritos del tirón, sin revisión, incluso con errores.
Respiro hondo y marco la opción de publicar. Vuelven a estar ahí.
Hoy, veo ese amanecer y me siento, otra vez.
Animo y suerte.
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miércoles, 13 de octubre de 2021

Santa Paciencia (V)



Eran unos jardines que, como por encanto, tenían unos setos altos y bien recortados. Algunos llegaban a elevarse y formar arcadas. Otros, en la punta, se redondeaban o construían almenas de un castillo imaginario.
En lo que hubiera sido el patio de armas, había un arco, de piedra u hormigón. Era como si indicara el paso del paralelo de Greenwich, o un detalle incompleto de quien diseñó el jardín. Era como una diadema clavada, ahí, en medio.
Alguno, más mayor de cuerpo y fuerza, pero con poco juicio, se atrevía a escalarlo y alcanzar el centro, la cúspide. Agitando una imaginaria bandera, se nombraba Rey o Califa, o Capitán del jardín aquella tarde.
Si alguna vez vi al jardinero artista, no lo recuerdo. Pero lo que si recuerdo era mi cavilación por como haría aquellas rectas, aquellas curvas y como podía mantener tan bien cuidadas las paredes del castillo, del barco o cuando tocaba, las trincheras de nuestras guerras con fusiles de palo.
Había días de canicas. Hacer un hoyo en el suelo y lanzar la nuestra ,desde el allí, hasta la línea trazada en el suelo unos metros más allá. Quien llegaba más cerca, empezaba el juego.
Con un rápido gesto de la mano medíamos un palmo y tratábamos de golpear la canica de otro jugador, repitiendo, por cada golpe conseguido, la cantinela de chiva, pie, tute (a veces retute) y volver al gua, para ganar la canica golpeada; o el derecho a volver a tirar.
Pantalones cortos, bolsillos llenos de canicas de cristal, de cerámica o de plomo. La tarde podía hacerte volver a casa con más canicas o con menos, pero siempre con ganas de repetir.
No había muchos balones, las acacias, que llenaban la zona, se encargaban de destrozarlos.
Días de sadismo, con luchas de saltamontes y hormigas. Días de jugar al pañuelo, al escondite, de correr como si la vida nos fuera en ello, de desolladuras en las rodillas, de rasgar el pantalón nuevo y de lágrimas, como puños, por el zurcido o la rodillera, más que por la bronca que te echarían al llegar a casa.
Claro, si, también había peleas de las de verdad. Un pabellón, contra otro. Los de los bloques, contra las casetas bajas, o contra los de los Mártires, o los del otro lado del puente. Con los puños o con piedras. La sangre no llegaba al río, aunque a veces la buena puntería de algunos abrió mentes, o mejor dicho, cráneos y el color rojo tiñó el suelo del jardín.
Confieso que alguna "cuquera" hice, más por casualidad que por puntería. Incluso, años más tarde, intentando detener una pelea, acabé en el hospital. Desprendimiento de retina. Pero, esa, es otra historia.
Bancos de madera y cemento. Meriendas de pan con chocolate, que comíamos de manera atropellada para volver al barco, al castillo, a la guerra.
Polvo, sudor y colonia barata.
Oigo el penetrante silbido de mi padre desde la ventana. Es hora de cenar. Mañana volveremos a guerrear, a cruzar mares o a comernos el mundo con chocolate, aunque ese jardín ya no exista. Ni los setos, ni la diadema, ni los bancos.
Pero siempre tendremos las cicatrices, las cuqueras y desolladuras y, claro, la canica llegando al gua.
𝐎𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞 𝟐𝟎𝟐𝟏

martes, 12 de octubre de 2021

Raza



Hoy he soñado. No, no voy a intentar encontrarle una explicación al contenido. Lo de soñar no suele ser habitual en mi. Cuando esto ocurre, son sueños lúcidos. Se que estoy soñando, e incluso puedo conseguir retomarlo en el punto que lo dejé, si por algún motivo me despierto y en ocasiones puedo construir el propio sueño. Vamos, lo que se denomina onironauta.
Aunque, el de esta noche, no acababa de controlarlo; había momentos que "sabiendo" lo que iba a ocurrir, al suceder, no acababa de ser exactamente igual a lo "previsto".
Pero, tenía prisa y no volvía a reconstruir la situación para adecuarla. Dejaba continuar el sueño.
Ha llegado un momento en el que me he sentido cansado. Cansado del sueño, cansado de andar de un lado para otro.
Está amaneciendo. El sabor amargo del café me acompaña mirando al horizonte.
El volcán sigue escupiendo lava y tragando planes, sueños y plátanos. Busca el mar para ahogar su ardor.
En nada, las banderas cubrirán las vergüenzas de muchos, demasiados.
El día de la raza. ¿Qué raza?
Covax no cumple su objetivo de 2000 millones de vacunas para 2021. Hay 92 países de ingresos medios o bajos sin disponer de vacunas para una pauta completa. ¿Esa raza?
A lo lejos, una bola de fuego se abre camino hacia el cielo.
Un martes cualquiera, un nuevo amanecer.
𝐼́𝑛𝑐𝑙𝑖𝑡𝑎𝑠 𝑟𝑎𝑧𝑎𝑠 𝑢𝑏𝑒́𝑟𝑟𝑖𝑚𝑎𝑠,
𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑑𝑒 𝐻𝑖𝑠𝑝𝑎𝑛𝑖𝑎 𝑓𝑒𝑐𝑢𝑛𝑑𝑎,
𝑒𝑠𝑝𝑖́𝑟𝑖𝑡𝑢𝑠 𝑓𝑟𝑎𝑡𝑒𝑟𝑛𝑜𝑠,
𝑙𝑢𝑚𝑖𝑛𝑜𝑠𝑎𝑠 𝑎𝑙𝑚𝑎𝑠, ¡𝑠𝑎𝑙𝑣𝑒!
Rᴜʙᴇ́ɴ Dᴀʀɪ́ᴏ ﹣ Sᴀʟᴜᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ ᴅᴇʟ Oᴘᴛɪᴍɪsᴛᴀ ﹙Mᴏɴᴜᴍᴇɴᴛᴏ ᴀ ʟᴀ Rᴀᴢᴀ ﹣ Sᴇᴠɪʟʟᴀ﹚
Otro café.
Animo y suerte, raza.
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lunes, 11 de octubre de 2021

La vida va en serio

 


Para dormir necesito determinados puntos de comodidad. Llámalo manías.
Una camiseta. Aunque no me tape, necesito algo que me cubra. Que no me apriete, que sea cómoda.
Conforme las noches son más frescas, pantalón y camiseta de manga larga. Sigo durmiendo sin taparme.
No concilio bien el sueño con calor. O sea, una noche de esas de no pegar ojo.
Tal vez necesitaba la camiseta de manga larga o simplemente tocaba no dormir.
He aprovechado para leer un par de artículos.
El primero del gran Juan Cruz entrevistando a un monstruo, Javier Gurruchaga.
El segundo, la columna de Almudena Grandes. Su cáncer.
La primera pregunta de Juan a Javier:
- ¿Cuándo se dio cuenta de que la vida iba en serio?
Javier confiesa su soledad, su miedo a casi todo. Si, la vida va siempre en serio.
Almudena hace terapia con su artículo, cree que lo que ha escrito es raro y difícil de escribir.
Nunca es fácil hablar de uno mismo, de como siente, de lo que le asusta o le alegra. De nuestra fragilidad.
Es más sencillo hablar de un libro o, como dice ella misma, sobre lo que pasa en el mundo.
Si hablas de ti, llegas a la desnudez. Aunque parezca un ejercicio de exhibicionismo, son "robados", trozos de piel y, a veces, de carne y hueso.
Un café. Otro.
Me quito los auriculares y le doy los buenos días a Blanki. Si, llega ahora. Viene echando pestes de un librito que se ha encontrado y ha venido leyendo.
Busco al autor.
«A la literatura le debo muchas cosas, quizá hasta una disculpa», dice en una entrevista. Dichoso tu que haces literatura. Otros, simplemente buscamos sanar.
Si, es mucho más fácil hablar de un libro o de una canción, que de la soledad de uno mismo, de tu cáncer, de tus miedos, de esa falta de sueño. De como temes a la noche, al día, a la vida. Si, la vida va en serio. En un rato amanecerá.
Animo y suerte.
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domingo, 10 de octubre de 2021

Un plan. Otro plan.

 


Esta claro que hacer planes es lo mío.
Lo malo es cuando se frustran. Llevo una semana de planear y cagarla que ha sido mucho.
Ahora toca comerse la frustración, aliñadita con aceite, vinagre y sal.
Quería haber tenido más tiempo, pero no fue posible.
Carretera a saco, para acabar, simplemente, tomando una foto al mar y dar la vuelta.
Y menuda vuelta.
Valencia con un atascazo brutal que se sumó a un accidente. Se hace de noche y llevas casi 600 km. en el día.
Requena puede ser la salvación. Perdida de tiempo. ¿Pero no sabe usted que es puente? Ni una sola habitación disponible.
Me quedan aun 300 km. más, para llegar a Madrid.
Hay que buscar algo para descansar. Si o si.
Veo un letrero de esos que aparecen varios símbolos, y entre ellos una cama.
Salgo de la carretera. paro en la estación de servicio y pregunto.
Un poco más adelante. Sigo, sigo.
Y en medio de la nada, siguiendo la antigua carretera Madrid-Valencia, Casa Rocío.
Hay habitación. Limpia, razonable. Incluso con sobrecitos de gel en el baño.
Hay cena y gin tonic. Pido uno de Tanqueray. Estoy agotado y con una frustración gigantesca por el plan fallido.
Una ensalada, y como me gusta el riesgo (igual fue el gin tonic) de segundo, rodaballo. En medio de la nada, rodaballo.
La ensalada, muy rica. Lleva tomate, huevo, atún, espárrago, olivas y claro, ensalada. Todo fresco, ni una sola hoja "pocha" o mustia.
Entre el copazo y la ensalada, me animo.
Llega el pez. Pedazo de lomo de rodaballo. Limpio, ni una rotura, hecho con mimo. La piel entera y la carne compacta, en su punto.
Lo acompañan dos cabezas de champiñón que dan ese toque de querer adornar pero no molestar. Donde estaba el pie, en ese hoyuelo, hay una pequeña balsa de aceite tibio. Delicioso.
Pido otro gin tonic. Cortito.
Disfruto con el pez y noto como, poco a poco, me relajo.
De postre, pido al amable camarero algo de la casa. Pan de Calatrava. ¡Brutal!.
Van entrando y saliendo clientes. Unos habituales, otros como yo, de paso.
Pido una infusión y otro gin tonic. Solo me separan unas escaleras de la cama.
En la mesa de enfrente un matrimonio con un perrito, que viene a saludarme. Su dueño me cuenta que son de Valls, viven en una masía y tiene varios perros más. Van también de camino a algún lugar que no recuerdo, tal vez fuera Itaca. En la tele "La Voz".
Pido que me cobren todo, la cena y la habitación.
Me quedo mirando la cuenta y no me lo creo. Las copas y la cena, suman más que el importe de la habitación.
Felicito a Rocío por la cena.
Me pongo música:
𝘼𝙨𝙪𝙣𝙩𝙤𝙨 𝙥𝙚𝙡𝙞𝙜𝙧𝙤𝙨𝙤𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙥𝙖𝙨𝙖𝙙𝙤 𝙢𝙚 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙞𝙜𝙪𝙚𝙣 𝙩𝙤𝙙𝙖𝙫𝙞́𝙖
𝙃𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖 𝙜𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙣𝙤 𝙤𝙡𝙫𝙞𝙙𝙤́ 𝙮 𝙦𝙪𝙚 𝙢𝙚 𝙧𝙚𝙘𝙪𝙚𝙧𝙙𝙖𝙣 𝙘𝙖𝙙𝙖 𝙙𝙞́𝙖
𝙎𝙞𝙜𝙪𝙚, 𝙦𝙪𝙚 𝙫𝙞𝙫𝙤 𝙖𝙦𝙪𝙞́, 𝙣𝙤 𝙢𝙚 𝙫𝙖 𝙖 𝙢𝙖𝙩𝙖𝙧 𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙞𝙚𝙟𝙖 𝙝𝙚𝙧𝙞𝙙𝙖
𝘿𝙚́𝙟𝙖𝙡𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙝𝙖𝙗𝙡𝙚𝙣 𝙢𝙖𝙡, 𝙨𝙚 𝙢𝙪𝙚𝙧𝙖𝙣 𝙙𝙚 𝙚𝙣𝙫𝙞𝙙𝙞𝙖
𝘈𝘵𝘦𝘰 - 𝘊. 𝘛𝘢𝘯𝘨𝘢𝘯𝘢 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘢 𝘕𝘢𝘵𝘩𝘺 𝘗𝘦𝘭𝘶𝘴𝘰
Todo está bien. Ya hay un nuevo plan.
Animo y suerte.
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jueves, 7 de octubre de 2021

Todo está bien

 


Todo es silencio. Ni tan siquiera el aire acondicionado se atreve a decir nada.
Un gin-tonic en vaso de sidra.
Carolina y Almudena han sido muy amables.
Unos, suben a sus habitaciones. Otros, también, pero a buscar algo de abrigo para romper la noche hacia Sala Edén.
Estoy cansado. Me llevo el vaso. Tengo "farinosos". Me apetece uno, mientras pongo música bajita.
Saben a canela y miel. En otros sitios los llaman "dobladillos".
Tanqueray. Ese punto amargo que pega bien con el azúcar.
Miro por la ventana. Abajo, la piscina vacía.
No hay luces en la calle, ni en las ventanas.
No es Itaca, ni se le parece, pero estoy bien.
Alguien, ayer, dio una vuelta más al sol. Alguien, dejó de ver el sol. Alguien, lo vio por primera vez.
Solo queda un sorbo.
Lavaré los dientes, me pondré la venda flexible para que la muñeca esté descansada y duela menos. Escuchare un rato la radio.
Bajo mis pies, sonaran la gravilla. El camino de cipreses, hasta el fondo. A la izquierda. Claveles teñidos. Rojos, amarillos, naranjas y blancos.
La zona más baja.
-Hola. Hace tiempo que no venía por aquí.
-(...)
Mientras, corto los tallos de las flores y los tiro al contenedor. Limpio la botella y la pequeña jardinera. Coloco la esparraguera, un clavel, otro, otro más.
-Si, en casa todo bien. Las chicas, genial. Peleando. La vida sigue ¿verdad?
-(...)
Doy un paso atrás. Mojo el papel del envoltorio de las flores con agua y limpio una suciedad que nunca hubo sobre aquellas letras, sobre aquellas fotos.
-Os echo de menos. (Sonrío) Ya se que vosotros a mi también.
(...)
De nuevo ese sonido de mis pasos.
Todo está bien.
En medio de la noche, los camiones de basura rompen el silencio.
Grava, lápidas, flores, fotos.
Todo está bien.
Animo y suerte.

lunes, 4 de octubre de 2021

Leonor



Parece que el otoño inicia la pelea por ocupar su sitio. Lluvia, algo más de fresquito y buscando el sol por las esquinas.
Unos 600 españoles en los papeles de Pandora. Yo, rindiendo cuentas por 2018, y claro ya que estamos, por 2019. Un gestor que lo hizo como el culo, y un contribuyente (yo) que confió en su gestor.
¿Alguien sabe si se puede solicitar que el Estado (Oh! todopoderoso) me diga cuanto he aportado a sus arcas? Bueno, a las nuestras.
Igual hago la solicitud y les doy un poquito de trabajo.
Pensar que yo era ellos. Y ellos eran yo.
¡Al carajo!. Las ganas que tengo de darme de baja de la base de datos de contribuyentes.
Y para colmo, el Ministro Boomer, jugando con la edad de jubilación.
Que no, que no. Que me quiero ir, en cuanto las circunstancias me sean favorables.
El volcán, dicen, haciendo lo que debe.
Escucho a los chicos del PP-VoX o VoX-PP. Tanto monta, monta tanto.
Married mirando de reojo a la Megaprincesa y ella, disfrutando.
Debo confesar que me está gustando y que disfruto la situación. Solo le falta poner risa de malvada de Marvel.
Y lo de ayer, ¡oh, lo de ayer!.
Ivan nos dió las tres claves del cambio de este país.
Si, si. Dejando a un lado que es un tipo del que no me fío (eso de trabajar para Coca Cola, y al rato para Pepsi, como que no), habló de lo que le dio la gana y bastante regulero, pero lo de las claves, se me quedaron ahí.
- Antes del 2030, debería plantearse la reforma de la Constitución
- Referéndum para conocer si se quiere reformar la Constitución. En este país, 7 de cada 10 ciudadanos quieren que se haga
- Tiene el nombre de una persona en el articulado. Juan Carlos I.
- Justicia en nombre del Rey. Mejor, en nombre del pueblo.
- Corona. La sucesión. Hombre, mujer. Se llama Leonor, y en 2030 tendrá 25 años.
Aun me siguen importando algunas cosas, si. Pero cada vez menos.
En 2030 espero seguir por aquí, pero de otra manera.
Itaca, bendita Itaca.
Anime-se e boa sorte, Leonor.
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viernes, 1 de octubre de 2021

Un día raro



Mientras preparaba el primer café del día, me he quedado enganchado mirando las pocas ventanas iluminadas que la oscuridad del patio resaltaba.
No eran más allá de tres o cuatro.
Hace un año, algunas de esas luces estaban encendidas toda la noche.
Ya en mi mesa, veo por el portón de la terraza que mi vecino también tiene la luz encendida.
Las noticias me dan sensación de déjà vu.
El #putovirus, con cifras más bajas, sigue ahí. Solo un volcán cambia las perspectivas.
Veinte campos de futbol, dice uno. No, no, treinta.
Una palabra. Fajana. Otra para añadir al vocabulario de experto vulcanólogo.
El año pasado, no tenía levadura.
El anterior, estaba en Arlés. El otro, en Huesca. El anterior, ni idea.
Miro la parte interior de mis muñecas.
𝐌𝐄𝐌𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐕𝐈𝐕𝐄𝐑𝐄, en la izquierda. En la derecha, 𝓷𝓸 𝓶𝓮 𝓸𝓵𝓿𝓲𝓭𝓮𝓼. Precisamente para no olvidar.
Un café más. Me pongo los cascos y bajo el volumen de la música.
Han pasado casi 20 minutos desde la ultima línea escrita. He repasado los objetos que hay encima de la mesa. Sigue siendo un puro desastre, eso no ha cambiado. El vecino, ha apagado la luz; y la autovía parece una fiesta llena de luces.
Hoy creo que será un día raro. Lo veo venir.
Tengo que arreglar este desorden, si o si.
Mmmmm. ¿Seguro? ¿A quien quiero engañar?
¿Otro café?
Animo y suerte.

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jueves, 30 de septiembre de 2021

Bajo el volcán



Y la lava llegó al mar.
Simplemente, inexorablemente. Solo la mirada de asombro al otro lado de las cámaras, las frases excesivas de los comentaristas y el tono neutro de los científicos, generan murmullo en la conversación de barra de bar.
Hace unos meses, nos convertimos en especialistas de virus y aprendimos términos nuevos. Aplanar la curva, efecto rebaño, asintomáticos, vacunas, anticuerpos...
Obtuvimos una contundente experiencia, con titulación incluida, en pocos meses.
Vamos mejorando. Ahora, disertamos sobre volcanes estrombolianos, coladas, columnas eruptivas y vamos poniendo nombre a todos los tipos de explosiones y lavas.
Es casi imposible no dudar de quienes han sido los culpables de esta gran desgracia. Casas, negocios, recuerdos, arrasados por el paso de la lava.
Hoy todos se ponen de acuerdo. Extraño ¿verdad?
Tal vez, todos han tenido algo que ver.
La maledicencia, la murmuración, también están ahí.
Vivir bajo el volcán es vivir en la catástrofe asumida, está en el paisaje la sensación de provisionalidad.
Llevamos ya casi dos años de aprender vocabulario, obligados a asumir la incertidumbre que nunca queríamos aceptar, de aceptar nuestra ignorancia, de valorarnos en lo que somos, poco, nada.
Pero, todo pasa. Las limitaciones de aforo, los infectados, las mentiras, incluso ya nadie se acuerda de Fernando Simón.
Los Palmeros, con el paso del tiempo, pondrán una placa: "Hasta aquí llego la colada de 2021", y algún turista despistado preguntará por ese fenómeno natural que hoy nos asombra y nos sobrecoge.
Unas líneas en el cielo le dan belleza al amanecer. Entre ellas, llego a ver un avión volando a gran velocidad. Cirrocúmulos.
Alguien dice que son sustancias químicas tóxicas (chemtrails), otros hablan de geoingeniería, de control del clima.
Cuando el hombre se vio incapaz de explicar un hecho, los dioses fueron su respuesta.
Hemos aprendido mucho, para volver a la casilla de salida.
¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗶𝗻𝘂́𝘀𝗰𝘂𝗹𝗮 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗮 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮́𝘃𝗲𝗿?
𝘔𝘢𝘭𝘤𝘰𝘭𝘮 𝘓𝘰𝘸𝘳𝘺 - "𝘉𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘷𝘰𝘭𝘤𝘢́𝘯" (𝟣𝟫𝟦𝟩)
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miércoles, 29 de septiembre de 2021

Tu camino



El nerviosismo que un viaje deseado despierta en nosotros. Como nos impacta desde el mismo momento en que se plantea la posibilidad de realizarlo.
Acostarte sabiendo que mañana se inicia; levantarte, en la madrugada, para dar el ultimo vistazo a las maletas y salir hacia el aeropuerto, la estación o simplemente para cruzar la calle. Saber que has dado un nuevo paso que, tal vez, lo cambie todo.
Hoy, tu sonrisa es más grande. Hoy, tus abrazos, tu búsqueda de mi abrazo, es más dulce.
Cuando cruzamos un mensaje o nos llamamos, se nota el viaje, el camino. No es igual que cuando estabas en otro país, o en la playa, o pasabas unos días fuera en un festival de música. Este viaje, es completamente tuyo. No tiene fecha de retorno, no tiene calendario, ni hora de regreso. Es tu viaje. Como debe ser.
A todos nos tiemblan las piernas, y porque no decirlo, nos asusta lo desconocido. Pero el camino está ahí y nos llama. La curiosidad, el ansia de conocer o simplemente, las ganas de vivir nos hacen dar un paso, otro y otro más.
No sabemos que nos deparará el destino tras el siguiente recodo, sudaremos en los repechos y algún calambre nos llevará al suelo. Un amanecer desde lo alto de la montaña, una canción en la garganta al descender de ella. Un suspiro, al tendernos agotados.
Hoy son unos pocos kilómetros, mañana pueden ser miles. Habrá risas, habrá lágrimas, y aun en la distancia, estaré ahí, cerca de ti, siempre.
Se libre, se rebelde, grita, salta, corre, vive. Que tu mirada crezca en brillo, que al mirarte en el espejo, te reconozcas y seas todo verdad.
El camino está ahí, siéntelo, disfrútalo.
Una nueva vuelta al sol.
Ya he llorado suficiente hoy.
Animo y suerte, princesa. Ve y vive. Te quiero.

martes, 28 de septiembre de 2021

Camino a Itaca (XI)



Hacer maletas.
Amanecer maravilloso. Despedida de la ría, de los flamencos.
Despedida de la casa del árbol.
Volvemos a la otra. Ventana, puerta, ventana. Janela, porta, janela. Y esa puerta de los muertos. Nos mira, si.
Compras de última hora. Bordallo Pinheiro, me puede. Caracoles, abejas, mariquitas y claro, sardinas.
Los Moliceiros siguen circulando por la ría, mostrando los encantos de la Venecia portuguesa, las máquinas trabajan sin descanso en las salinas.
Aún no me he ido y deseo volver.
Es como si llevara dentro un fado. Esa melancolía, ese sentimiento de despedida, de pérdida.
El camino sigue. Quedan muchos kilómetros. Del Atlántico al Cantábrico.
Cruzamos la frontera y todo son planes. Pedir a la Cámara Municipal los datos de la propiedad, contactar con los arquitectos, presupuestos. Delante el taller, pegado a la fachada. La casa desplazada dejando un patio en medio para aprovechar el sol de mañana y el de tarde. ¿Y el pozo?.
Parada en medio de la nada. Es tarde, vamos con una hora más. Aún así, nos atienden.
Palencia, la gran desconocida. Probablemente nos equivocamos de zona para cenar. Muchos bares, mucha gente, pero solo beben.
Visita. La Catedral, "la bella desconocida", el "papamoscas", el martirio de San Sebastian, los puentes sobre el río Carrión, la Plaza Mayor, y claro, el Mercado.
Allá en los alto, el Cristo del Otero.
En nada, el Cantábrico. Laredo (Gracias Tinuca Revolvo Ochoa), más tarde Santoña (Gracias Marta Sarabia San Román y Fernando Andonegui).
Mañana, boinas rojas, juramentos, pasacalles, risas, sonrisas y anchoas, muchas anchoas. Una vuelta más al sol. Gente buena, buena gente. Gracias.
No vi a los lestrigones, ni a los Cíclopes, ni al salvaje Poseidón. Itaca me brindó este viaje, llegar ahí es mi destino.
Itaca sigue ahí. El camino no se acaba, hoy, mañana, pasado.
Y Amália Rodrigues canta:
𝑄𝑢𝑎𝑡𝑟𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑑𝑒𝑠 𝑐𝑎𝑖𝑎𝑑𝑎𝑠
𝑈𝑚 𝑐𝘩𝑒𝑖𝑟𝑖𝑛𝘩𝑜 𝑎̀ 𝑎𝑙𝑒𝑐𝑟𝑖𝑚
𝑈𝑚 𝑐𝑎𝑐𝘩𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑣𝑎𝑠 𝑑𝑜𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎𝑠
𝐷𝑢𝑎𝑠 𝑟𝑜𝑠𝑎𝑠 𝑛𝑢𝑚 𝑗𝑎𝑟𝑑𝑖𝑚
𝑈𝑚 𝑠𝑎̃𝑜 𝐽𝑜𝑠𝑒́ 𝑑𝑒 𝑎𝑧𝑢𝑙𝑒𝑗𝑜
𝑀𝑎𝑖𝑠 𝑜 𝑆𝑜𝑙 𝑑𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎
𝑈𝑚𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑚𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝑏𝑒𝑖𝑗𝑜𝑠
𝐷𝑜𝑖𝑠 𝑏𝑟𝑎𝑐̧𝑜𝑠 𝑎̀ 𝑚𝑖𝑛𝘩𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎
𝐸́ 𝑢𝑚𝑎 𝑐𝑎𝑠𝑎 𝑝𝑜𝑟𝑡𝑢𝑔𝑢𝑒𝑠𝑎, 𝑐𝑜𝑚 𝑐𝑒𝑟𝑡𝑒𝑧𝑎
𝐸́, 𝑐𝑜𝑚 𝑐𝑒𝑟𝑡𝑒𝑧𝑎, 𝑢𝑚𝑎 𝑐𝑎𝑠𝑎 𝑝𝑜𝑟𝑡𝑢𝑔𝑢𝑒𝑠𝑎
Cuatro paredes encaladas
Un olor a romero
Un racimo de uvas doradas
Dos rosas en un jardín
San José de azulejos
Además del sol de primavera
Una promesa de besos
Dos brazos esperando por mi
Es una casa portuguesa, seguro
Sin duda es una casa portuguesa

lunes, 27 de septiembre de 2021

Camino a Itaca (X)



No recuerdo el amanecer de ese día. Pero seguro que fue distinto al que ahora mismo veo.
No había una autovía llena de vehículos y luces, fue distinto.
Desayuno tranquilo, escuchando el murmullo cercano de las olas rompiendo al otro lado de las dunas. La lluvia de ayer, ha hecho reverdecer las hojas de los arboles y algún pájaro celebra su desayuno. El cielo está nublado, pero seguro que el sol vence.
Cambio de planes. Visitas canceladas. La casa que me hizo comenzar este camino, no podemos verla. Que lástima. Habíamos contactado con la inmobiliaria hace tiempo, pero era necesario que estuviera el propietario.
No hay problema, hay más.
Otra cancelación.
Había una más para hoy, pero también se cae.
Tomaremos el día de relax. Vaguear paseando por la playa, revisar correos, contestar algunos y buscar más datos de esa posible Itaca que, por ahora, se llama Mira.
Comida rica, mirando al océano, en Costa Nova. Es un sitio divertido, platos relativamente sencillos pero con su punto.
Almejas blancas, camarones rebozados en cacahuete con salsa picante, ensalada de garbanzos, olivada y bacalao y mis queridos ceviches.
Temperatura muy agradable que reactiva las neuronas y un sol que me hace maldecir mi mala memoria, por no tener las gafas de sol.
Vamos a Itaca. El sol aprieta.
Un grupo de ancianos, en un banco, bisbisean sobre esos españoles que pasean mirando ventanas y azoteas.
Una puerta abierta en la Cámara Municipal. Debería estar cerrada, pero un amable Angelo nos recibe. Hablamos en "portuñol" y al momento, nos reímos de la torpeza de ambos.
Vemos planos, hablamos de normas municipales y de casas de estilo Gandares. Restaurar o derribar. Mucho terreno. Puede construirse una urbanización y una plantación de patatas o un jardín inmenso.
Angelo me plantea la posibilidad de pasar mis mañanas cortando el césped, yo, le cambio la idea. El corta el césped y yo preparo una barbacoa. Un gran tipo.
Volvemos a la casa. Nos observa. Nos hace ojitos. Está que no se tiene en pie.
Ventana, puerta, ventana. La puerta de los muertos, y unas pequeñas aperturas cerca del tejado, para ventilar el granero.
Los cimientos son de madera, y en la parte de abajo hay unos orificios para que la casa "respire". Estilo Gandares, nos han dicho.
Si eres tu, mantendremos tu cara, le digo. Tiene que seguir respirando.
Esto sigue.
Y el atardecer nos espera, allí, en el océano.
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jueves, 23 de septiembre de 2021

Camino a Itaca (IX)


Al amanecer, la ría está muy concurrida. Cada islote, como si hubiera habido un reparto organizado, tiene aves esperando el desayuno. En una esquina las gaviotas, más allá flamencos. Unos pájaros pequeños forman nubes que sobrevuelan incansables el agua.
Hoy, más kilómetros. Recorrer la costa hacia el sur.
El cielo deja escapar las primeras gotas de lluvia. De vez en cuando, se puede imaginar el océano amurallado por las dunas.
Cielo gris, lluvia. Vuelve a despejarse, pero las nubes van y vienen.
Lástima, la casa esta demasiado cerca de la carretera. El piso superior está reformado, aunque podrían haber hecho lo mínimo para que el nuevo propietario decidiera. La zona inferior, hay que mirarla con cariño.
Hay un anexo, con el techo regular, con una prensa de uva. La bodega.
El terreno de atrás da hacia una vega. Tiene vistas. Podría servir, pero la carretera manda demasiado.
A pocos kilómetros, los precios se multiplican por dos, por tres e incluso por cinco. Imágenes de postal cara.
Famaliçao, São Martinho do Porto.
El señor de la inmobiliaria es brasileño. Se queja del portugués que hablan los portugueses. Yo no le entiendo la mitad de lo que dice. Es simpático y amable. Conoce lugares y se presta a guiarnos para descubrir la zona.
La lluvia aparece de nuevo con intención de quedarse.
Reponemos fuerzas mientras la tormenta nos alcanza.
El Mosteiro de Alcobaça, Patrimonio de la Humanidad y la mayor iglesia gótica de la Orden del Cister. Allí descansan Inés y Pedro. Dos enamorados. Ella, asesinada en la Quinta das Lágrimas (¡que bonito!), victima del conflicto dinástico entre Portugal y la Corona de Castilla.
Dicen que, él, tomo venganza sobre los asesinos de su amada; a uno le sacó el corazón por el pecho y al otro, por la espalda. Se juraron amor eterno.
Cuenta la leyenda que, Pedro, tomó el cadáver de Inés (en estado de descomposición) y la sentó en el trono. Obligo a su corte y a todos los allí presentes a que le rindieran los honores debidos de reina.
Ya ves tú que dramón.
Sigue lloviendo, bastante. Pero claro, no debes perderte la mayor ola del mundo. Impresionantes imágenes, el océano en todo su esplendor. Olas, olas que arrasan en Nazaré.
Lástima, este atardecer será nublado.
Latas de atún, de sardinas, de bacalao, de vivos colores, divertidas. Quesos curados y algo de picar.
La lluvia cesa y puede ser que el sol, hoy de nuevo, nos agradezca el esfuerzo.
Mañana, el camino sigue. El sol, se esconde y no defrauda.
Una copa de vino blanco. Un día agotador.
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