domingo, 21 de junio de 2026

Pan y circo


Sé que me repito, lo sé.
Gente buena y buena gente.
Y el extremo opuesto: gente mala y mala gente.

Un responsable de representar a los empresarios puede ser gente buena para los representados, pero mala gente para el resto.
Puede tener conocimientos y experiencia en la dirección de empresas, pero ser un zote e incluso rozar con fruición la maldad como persona.

Sí, sí. Poder ejecutivo, legislativo y judicial. No deberían invadirse ni rozarse. Pero, igual que un empresario estaría encantado de dirigir el Ministerio de Trabajo —y no precisamente para mejorarlo, sino para "dirigirlo"—, hay jueces a quienes les encantaría ser ministros o emperadores de una Roma que, en el fondo, creen de su propiedad, para acabar incendiándola como Nerón, tal y como cuentan las leyendas.
Dicen que aquel incendio, como otros que ahora se producen, fue fortuito y que el emperador nada tuvo que ver. Eran habladurías de sus opositores cuando decían que había querido ganar espacio para construir su nuevo palacio.

¿Quién vigila al vigilante?

¿Te puedes fiar de quien vigila?

Recuerdo que, en mi juventud —bastante disipada—, a los señores de gris les temíamos. Y no porque actuáramos en contra de la ley, sino porque ellos no utilizaban métodos represivos proporcionales para ejercer su responsabilidad, por decirlo de alguna manera.

Los grises dieron paso a los maderos, con ese desafortunado color marrón que emplearon temporalmente.
Al final, azules.

Como decía alguien: «Todos azules; unos azul claro y otros azul oscuro».

Leo las noticias y cada vez tengo más ganas de borrarme de todo esto.
Escucho opiniones y pienso en culos. Cada uno tenemos nuestro culo y nuestra opinión. Por eso no es de extrañar que algunas de esas opiniones, saliendo de donde salen, huelan como un cubo de basura o, peor aún, como un estercolero.

Y vuelvo a Nerón. Pan y circo.
Esta tarde, todos patriotas.

Ánimo y suerte.

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