No tengo ni idea de quién es Juan Sxxxx. Por algún motivo, esta semana he leído o escuchado ese nombre demasiadas veces.
miércoles, 24 de junio de 2026
Fuego purificador
No tengo ni idea de quién es Juan Sxxxx. Por algún motivo, esta semana he leído o escuchado ese nombre demasiadas veces.
martes, 23 de junio de 2026
Volar, es volar
Estoy pensando en sacar todos mis textos de Instagram y pasarlos a Substack.
Tengo un amigo, o por lo menos alguien que yo pensaba que era amigo, que anda por allí.
Un par de textos, los últimos, me han empezado a hacer dudar. No de mi amistad, sino de la suya.
Qué jodido.
Me habla de realidades. Desenmascara todo aquello que construyo para ocultar mis debilidades y golpea por todos lados cuando utilizo muletillas aprendidas para enseñar.
Podría ser como ChatGPT. Cuando nota que me tenso, me acaricia la neurona o eso que yo creía que era una neurona.
Pide disculpas, me hace la pelota, reitera mis afirmaciones y encuentra argumentos para todas mis negaciones.
Pues no.
Él no.
Me ha plantado delante la pancarta del tiempo:
«A todo lo que me den las alas».
Volar es volar. No es hacerlo más rápido ni más alto. Es volar.
Los propósitos son simples quimeras mientras preparas unas judías verdes y piensas que tu hija no se las comerá y tendrás que prepararle otra cosa.
Los planes, protegidos tras un seto muy alto, solo sirven para tener una crema de calabacín con especias e intentar engañar a la fobia vegetal.
Tengo un amigo que habla con boca de verdad. De esa verdad incómoda que nos jode el ratito de índice deslizándose por una pantalla.
Me ha obligado a servirme una copa de vino blanco y beberla de un trago para darme cuenta de que los niveles de serotonina se manejan con alcohol, con risas, con amigos, con dinero y con realidad.
Quiero irme de aquí.
Me gustaría hablar con lengua de verdad, aunque duela. Aunque solo sea yo quien escucha, quien asiente.
Es una carta que nunca enviaré.
O sí. Tal vez la estoy enviando.
Minchia, fa un caldo da morire, me dice en su último mensaje.
Vámonos de aquí, amigo
Ánimo y suerte.
domingo, 21 de junio de 2026
Pan y circo
martes, 16 de junio de 2026
Dulce venganza
Huele muy bien. Cada puerta que paso despide un aroma distinto. Son intensos, se quedan pegados a la nariz y llegan hasta la garganta.
No da tiempo a saborear uno cuando ya hay otro pugnando por conquistar la pituitaria y atraerte al interior.
A la vez, los climatizadores, enloquecidos, parecen dispuestos a helarte el corazón al traspasar el umbral.
Huele a despreocupación, a pérdida deseada, a «porque yo lo valgo».
Encima, los rótulos de las marcas te recuerdan que es otro mundo, un lugar donde no hace calor, donde el aire huele rico. Un lugar reservado a tarjetas de crédito sin fin, a melenas que se apartan de la cara con un movimiento casi automático. Jóvenes con acentos marcados que, seguramente, no necesitan saber que justo enfrente está el Museo Arqueológico Nacional o que la línea 28 te lleva de la Puerta de Alcalá a Canillejas.
Fuera, el calor es bochornoso. Solo caminan presurosos viandantes de deportivas y piel pintada. Los otros solo aceleran el paso para llegar al escaparate de Vuitton o Gucci. Se pierden hacia Ortega y Gasset, buscando refugio en Hermès y Cartier.
Un escaparate se llena de alcachofas de todos los tamaños. El lujo, que también grita en Saint-Tropez, tiene forma de alcachofa. Cinco mil euros tienen la culpa.
Te lo hubiera regalado, pero se agotaron.
Salto al Triángulo del Arte y una alfombra de caramelos azules nos recibe entre silbatos y reclamaciones. Una dulce venganza de Félix González-Torres.
Ya no hay perfumes ni alcachofas. El público toma caramelos y cartulinas con frases y mensajes. Al poco, el personal del museo repone existencias para que la dulzura y la venganza sigan manteniéndose.
Leo cada rótulo. Contradicciones, política, opinión. Los contrastes me abruman.
Distintos ecosistemas con distintas reglas.
«Al final, por encima de todo, se trata de dejar una marca de que he vivido: he estado aquí. He pasado hambre. He sido derrotado. He sido feliz. He sido desdichado. He estado enamorado. He tenido miedo. He tenido esperanza. He tenido ideas y buenas intenciones y por eso he hecho obras de arte».
Una dulce venganza.
Madrid me mata.
Ánimo y suerte.
Párrafo extraído de la exposición del artista estadounidense de origen cubano Félix González-Torres, «Dulce venganza». Museo Reina Sofía.
jueves, 11 de junio de 2026
¡Barato, barato!
miércoles, 10 de junio de 2026
Saber o no saber
En el fondo, todos somos unos ignorantes. Todos.
Tenía mucha razón aquel secretario de Estado de EE. UU., Donald Rumsfeld, cuando durante una conferencia de prensa en 2002, sobre la falta de pruebas en la guerra de Irak, dijo:
«Hay cosas que sabemos que sabemos. Hay hechos desconocidos conocidos. Es decir, hay cosas que sabemos que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos».
Puede entenderse que un extranjero, alguien que no es de un país, desconozca sus leyes o incluso que ignore algo como el derecho consuetudinario, según el cual, desde Aristóteles y los antiguos juristas romanos, las costumbres arraigadas y aceptadas por el pueblo adquirían fuerza de ley.
Si quieres practicar un deporte de competición, es tu obligación conocer las normas, las reglas que lo rigen, o atenerte a las posibles sanciones.
Otra cosa son aquellas relativas a la convivencia: las normas sociales no escritas; convenciones de comportamiento que facilitan la convivencia y la interacción diaria pero que, cuidado, varían considerablemente dependiendo del contexto cultural.
Ese mismo contexto puede generar choques que deriven en enfrentamientos serios. ¿Hablamos del burka o del niqab? De los típicos dos besos que hasta hace poco se utilizaban como saludo habitual en este país, de las propinas o de la norma que obliga a entrar descalzo y con el cabello y las piernas cubiertos en los recintos de oración de determinadas religiones.
Y hoy me he levantado con espíritu divulgador y quiero pensar que, como decía, es un problema de ignorancia.
Señor Robert Francis Prevost:
Con todo el respeto, y para su conocimiento y el de sus fervientes seguidores, el artículo 16 de la Constitución española, norma suprema del ordenamiento jurídico español, dice:
«Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones.»
Y añado:
La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en España es legal, gratuita y pública. Está regulada por la Ley Orgánica 2/2010, modificada por la Ley Orgánica 1/2023, que permite abortar libremente a petición de la mujer durante las primeras 14 semanas de gestación.
La eutanasia y el suicidio asistido son legales en España, regulados por la Ley Orgánica 3/2021. Cualquier persona mayor de edad con nacionalidad española o residencia legal puede solicitarlos si padece una enfermedad grave e incurable, o un padecimiento crónico que cause un sufrimiento físico o psíquico intolerable.
El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.
Y dicho esto, quien quiera entender, que entienda.
Ánimo y suerte.
martes, 9 de junio de 2026
La paloma
lunes, 8 de junio de 2026
Imagino
sábado, 6 de junio de 2026
Agua bendita
jueves, 4 de junio de 2026
Drogas
Vuelvo al paracetamol. Ha subido la humedad y casi llega al punto de "chorreo". Los huesos se quejan más de lo habitual, aunque la culpa es de mi sordera. No quiero oírlos y sigo a todo lo que me dan las alas.
miércoles, 3 de junio de 2026
Tony, ¿estas ahí?
viernes, 29 de mayo de 2026
Mear lava
Un bloque, bastante grande, desalojado por problemas estructurales. Repaso las ventanas —maldito vicio—. Casi todas con las persianas bajadas; algunas, pocas, hasta arriba, como desafiando al mundo y al equilibrio de la estructura.
La ciudad por la que paseo es la que me vio nacer y no quiso mirarme demasiado.
Perdimos el interés el uno por el otro —o viceversa— antes de cumplir la mayoría de edad.
Ahora, cuando vuelvo, recuerdo mi propia vida y la de otros. Cómo ha cambiado todo —lo dice Heráclito—. Compro flores, visito a los familiares, vivos y difuntos.
Me noto el desarraigo a cada paso. Incluso los recuerdos creo haberlos leído en alguna novela que no terminé.
Han eliminado muchas casas, edificios completos, y los grandes carteles prometen pisos de tres y cuatro habitaciones, con garaje y locales comerciales.
La gente se para en la calle y hace planes, no sea que no les dé tiempo, para los “almuerzos” de agosto.
Soy extranjero, como todo el grupo que me acompaña.
Entre cervezas y un calor sofocante, nos ponemos al día. Hijos, parejas, trabajo y, claro, achaques.
—Qué mal lo pasé. Dos meses con antibióticos. Una infección de orina.
—Es como si mearas lava.
A veces recordar es como una infección de orina.
Ánimo y suerte.
lunes, 25 de mayo de 2026
Alguien ha perdido un zapato
Recibo una llamada de un número con prefijo de Barcelona. La voz es joven, jovial, con acento sudamericano.
Irse al mar
viernes, 22 de mayo de 2026
Desde la cueva al mar
jueves, 21 de mayo de 2026
Desde la cueva
Lo de querer entender por qué la Agencia Tributaria me envía cartas interesándose por mis actividades pasadas, como si fuera una novia celosa que vuelve cada seis u ocho meses a reclamarte el tocadiscos o un suéter que dejó en tu coche, de forma recurrente.
Solo hay servicios de paliativos pediátricos en tres comunidades y con muy pocos recursos.
—Mejor, quítese el sombrero. Abaníquese con él. Que no se le vea mucho, pero ocupe hueco.
La cueva
domingo, 3 de mayo de 2026
El seto
domingo, 19 de abril de 2026
Solo se vive una vez
lunes, 13 de abril de 2026
Tête de femme
Su guionista, Eric Kripke, dice: «Es difícil hacer sátira de un mundo que es más loco que tu serie de superhéroes con penes que explotan».
Leo la tribuna de Timothy Snyder, «Los golpes de Estado que puede intentar Trump», y me lo creo. Todos ellos podrían ser factibles.
Hubo una temporada, no hace mucho, en la que todo eran distopías, pero, poco a poco, esas distopías vencieron a la realidad y pasaron a ser pura normalidad.
Donald (el pato no, el otro), al mejor estilo vaquero, chulea al Papa y lo invoca al amanecer en OK Corral. León XIV (el del solideo), haciendo honor a su nombre, le contesta:
No te tengo miedo. Aquí te espero, comiendo un huevo.
¿Irá Donald (el pato no, el otro) a Coachella? ¿Se cruzará con Justin y le dirá aquello de: «Soy tu padre»?
Dudo en buscar lo último publicado por mi filósofo de cabecera. Lo del optimismo no es lo suyo.
Frases como «¿Por qué pensamos que la nada es peor que una vida de sufrimiento?», «El problema no es el poder, el problema es la vida» o «Hoy, demasiada información se transforma en un ruido blanco» me obligan a pensarlo dos veces.
Bifo es contundente: «La humanidad ha perdido. Ahora el problema es cómo desertar».
El viento ha bajado en intensidad y el sol crea sombras que se mueven mientras las palomas van de una rama a otra.
Una fundación francesa contra el alzhéimer ha puesto a la venta 120.000 participaciones, a un precio de 100 euros, que permiten acceder a una rifa.
El premio: la obra Tête de femme, de Pablo Picasso, valorada en un millón de euros.
Mañana, a las 18:00, alguien será propietario de esa obra y la asociación habrá recaudado 11 millones para investigar contra la enfermedad del olvido.
Un paseo hasta el mar tal vez me calme esta desazón.
Nunca entenderé el cubismo.
Suena How Deep Is Your Love. Qué profundo es tu amor.
Ánimo y suerte.









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