sábado, 9 de septiembre de 2023

Rodaballos y flechas

 


Durante muchos años practique la bicicleta de carretera. Lo que hace 50 años se llamaba "bici de carreras".
Pesaba lo que no está en los escritos, dos platos y cinco piñones; léase, diez velocidades.
Más que hacer deporte, era un medio de transporte para ir a almorzar con los amigos a los bares de Arguis o del Puerto Monrepós; alguna vez llegamos a Zaragoza y volvimos. Gestas que rozaban el olimpismo.
Amaneceres en los que con una mochila a la espalda, salíamos a buscar caracoles para venderlos en alguna tienda del barrio o para hacerlos en guiso para alguna merendola.
Más tarde, fue el balonmano. No he tenido nunca destreza con los pies, ni me ha gustado el futbol. No tenía estatura para el baloncesto, pero encajaba como alero derecho, incluso en mis entradas fintando en el aire ante el portero. Pero donde más encajaba era en las juergas que nos corríamos con todo el equipo, incluso el día de antes del partido.
O sea, desastre total.
Después, ya entradito en años, llegó el pádel. Sudar, sudar, correr y sobre todo, los gin-tonics de después del partido.
Unas hernias de disco, me obligaron a quedarme solo con los gin-tonics y dejar de sudar detrás de una pelota amarilla que golpeaba en todas partes y cada vez era más difícil de devolver.
Llego el golf. Interesante. En aquella época (igual que en todas las anteriores) fumaba. Fumaba, mucho.
Podía llevar un cigarrillo en la mano, otro descansando en el cenicero, otro en la boca y coger otro si me lo ofrecían.
Podía jugar al golf y fumar. Maravilla.
Deporte que conllevaba mucho tiempo, tanto para practicarlo como para mejorar.
Aprendí que el "hándicap" de un jugador era directamente proporcional a la cantidad de horas semanales de trabajo.
Si trabajabas 40 horas, tu "hándicap" nunca sería inferior a 36.
Si conseguías bajar de horas trabajadas, tu "valoración" descendía. Jugabas mejor.
Es decir, muchas horas de práctica y aunque pueda parecer un deporte sencillo y tontorrón, os aseguro que no lo es.
Quiero retomarlo, veremos cuando.
Tengo un juego de palos que compré de segunda mano (no son baratos) pero para mi nivel, me sobra.
Esto me lo enseño una vendedora en una tienda de deportes.
Le pregunté por un juego de palos, en acero, de una marca tipo Chanel o Louis Vuitton, pero en golf.
Ella, con cara amable, casi maternal, ante mi dudas me dijo:
- Caballero, lo que realmente importa es el indio, no el arco o la flecha.
Y pienso, en otra gran frase:
- ¿Sabe usted lo que come un rodaballo?. Lo que le cabe en la boca.
Pues eso.
Animo y suerte.
*Rodaballo al cava. Sabor en cristal

jueves, 7 de septiembre de 2023

Trigo



Tomo aire, casi con ansiedad. Un sorbo de café. Prepararé otro.
Veo pasar a los muchachos, con casco, sobre sus patinetes eléctricos de camino al colegio, al instituto.
Están trabajando en el jardín. Montones de tierra, cables y tubos.
Felicito a una buena amiga como todos los años. Digo todos porque son muchos. ¿más de veinte?. Es nuestro mes.
Es una semana, rara.
Otra amiga, perdió a su marido durante la madrugada. Rito ortodoxo. Canticos del sacerdote con todos los asistentes de negro.
Me siento agradecido, por haber sido invitado a participar del duelo. No conozco las costumbres y todo me parece como de un pasado muy lejano.
La viuda se desmaya. El dolor, el cansancio. Se requiere una ambulancia.
Y mientras el cadáver de cuerpo presente, entra en la sala por una puerta, la viuda sale por otra.
El pan funerario, el Kooliba (pastel de difuntos) con las velas de vigilia, son bendecidos por el Pope, durante la ceremonia.
Tras el paso por el cementerio, familiares y amigos se reúnen a comer.
No puedes negarte a probar todo lo que se te ofrezca. Y claro, lo primero el pastel de difunto con un vasito de aguardiente.
- Si, si, a mi marido le gustaba mucho.
¿Cómo decir que no a algo que le gustaba al difunto?.
Amigos y familiares, comen y beben en honor del fallecido; alegres porque ya esta con el creador.
El Pope, también presente, disfruta de la comida de manera ostensible.
Comida y más comida. Dulces rumanos, tartas de queso, y claro, no podía faltar el plato preferido del homenajeado, pizza. Pizzas grandes, inmensas, llenan la mesa.
El vocerío en la cocina del restaurante crece a la misma velocidad, que el aguardiente casero, en garrafa de plástico, se acaba.
Dolor y fiesta. Un espíritu se eleva, agradeciendo a los suyos su presencia.
Esta contento, si. Le gusta lo que hemos preparado. Que duro es esto, repite una y otra vez la viuda.
Después se celebraran misas en su recuerdo al cabo de tres días, nueve días, 40 días, seis meses y, pasado este tiempo, una vez al año hasta cumplirse siete años seguidos, con sus correspondientes comidas.
Muerte y vida. Llorar y celebrar.
He buscado que significado tiene el trigo. Los panes, los Kooliba.
"El trigo simboliza la vida, porque se pone en tierra y, aunque muere, nace de él otra nueva planta con más semillas"
Un nuevo día, para plantar trigo, para recoger trigo. Para morir, para vivir. Descansa en paz, Sorin.
Animo y suerte
#100cafesbuscandoelmar
#100cafesmasconunputovirus
#100cafesy2000paracetamoles 

domingo, 3 de septiembre de 2023

Pobres criaturas



Toda la noche lluvia.
El cielo de un azul precioso, cargado de nubes. Sigue lloviendo.
Escribo una carta más, que no enviaré.
Veo noticias, que no leo.
Me carga ya lo del descuartizamiento y el efecto "halo"; lo del impresentable, agarrándose la "hombría" y su corte de aplaudidores y estómagos agradecidos. Me carga que no haya denuncias ante la ley y que todo dependa de si la cosa es "grave" o "muy grave".
Veo una reyerta entre varias personas, en medio de la calle. Aparece un agente y con dos guantazos, zanja la cuestión.
Que queréis que os diga, en determinados temas, estoy con el agente. Para que vas a discutir si se puede resolver con dos guantazos bien dados.
Veo el tráiler de "Pobres criaturas" del griego Yorgos Lanthimos. Esplendida Emma Stone, como Bella.
Apuntada queda.
Las política migratorias de Europa, muestran sus vergüenzas. ¿Cuándo no?
Empieza "el mes". Siempre lo tenía como marcador de cambio, de ruptura, de salto, pero debo confesar que desde julio de 2016, estoy en constante cabriola, volatín y voltereta. Un no parar.
Dice la Tesorería de la Seguridad Social "has estado de alta un total de 14732 días". Muchos ¿no?
Poco a poco, los turistas se irán. Habrá sitio para aparcar, no será necesario reservar para salir a comer, las caminatas serán solitarias
Me apunto el libro nuevo de Irene Solá "Te di ojos y miraste las tinieblas". Tengo aun pendiente el que me recomendaron (Mara Sannia), "Canto yo y la montaña baila".
A mucha gente, el sonido de la lluvia lo acuna. A mi, me desvela. Y si a eso le añadimos que un par de mosquitas se han cebado con mis tobillos, creo que haré la siesta del carnero. O sea, la que se hace después de almorzar. Huevo frito y jamón.
¿Otro café?
"Soy Bella Baxter y existe un mundo que disfrutar, circunnavegar. Es la meta de todos progresar, crecer. Estar viva me resulta fascinante"
Animo y suerte.

sábado, 2 de septiembre de 2023

Huele a petricor



4:00 am Alguien sale de viaje y no controla demasiado al cerrar la verja de su casa, ni las puertas del coche.
Me levanto y bajo a beber un vaso de agua.
Vuelvo a la cama y me quedo unos segundos escuchando "nada". Un gato, con sonidos de amor o de guerra, rompe la madrugada.
5:30 am Sigo despierto. Puede que llueva. El aire, en nada, traerá ese aroma a tierra mojada. El petricor.
6:58 am Me he dormido, pero el amable correo informativo de un "buen amigo" me lleva a conocer el "upcycling alimentario y cosmético". Mola.
No me quiero levantar aun. Intento sin conseguirlo volver al encefalograma plano del sueño.
Café.
7:20 am Carreras, por la escaleras. Está lloviendo. Ayudo a recoger cojines, toallas y todo aquello que dije ayer que guardaría antes de irme a dormir y no lo hice.
Sensación divertida. Empapado por la lluvia y lanzando cosas por la puerta de la cocina. Isi, con el barullo, está pendiente de salir fuera.
- Te mojarás. Quieta ahí.
Da igual, en un despiste de todos y al haber aflojado la lluvia, ella sale. No nos damos cuenta. Al momento la lluvia arrecia.
8:00 am Isi, empapada, sentada muy digna debajo del árbol más grande del jardín, nos mira. Se mueve un tanto nerviosa. ¿Voy? ¿No voy?, parece que dice.
Al final, acaba envuelta en una toalla que muchas manos frotan entre mimos y risas.
8:30 am Café. Ordeno y releo "Cartas que nunca enviaré". Son 39. Quiero hacer 100. Alguna publicadas en los libros, otras inéditas.
Pienso en una más.
9:00 am Otro café. Jamón, pan tostado. Ya está aquí el petricor.
Vamos con el día.
Animo y suerte.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Perfume de violetas

 


*VII EDICIÓN CONCURSO DE RELATOS LAMUCCA


La puerta estaba entreabierta. No parecía forzada y una mortecina luz, pintaba un amarillento camino hacia el interior de la casa.
Miré dentro. El mueble de la entrada estaba desplazado, alguien había tropezado con él y un jarrón, estaba hecho añicos en el suelo. Las flores, esparcidas, sobre un charco de agua y cristales.
La habitación del fondo tenía luz. Puede que hubiera alguien allí.
Con pasos lentos e intentando no hacer ruido, entré. A la izquierda, la cocina. Un poco más adelante, a la derecha, el baño. Me sentía como una mezcla entre Harry “El sucio” y Serpico. Me temblaban las piernas y notaba como las gotas de sudor, se deslizaban por mi espalda.
¿Y si había alguien? ¿Quién me mandaba a mi asomarme a la casa de la vecina?
Al salir del ascensor, escuché golpes y algún grito que me pusieron en alerta. Ahora, estaba, tembloroso y asustado, sin poder decidir si dar un paso adelante, hacia la luz o varios atrás, y salir de la casa para llamar a la policía.
Un paso más. Sobre una silla, se distinguía un abrigo y un bolso, justo debajo, en el suelo unos zapatos y una bufanda. Había visto a mi vecina, más de una vez, con ese abrigo al cruzarnos en el portal.
Tenía el pelo corto, muy corto. Había conseguido verlo en alguna ocasión en la que , seguramente por descuido, no escondía su cabeza bajo algún pañuelo, o una gorra.
No muy alta, silenciosa y siempre con prisa. Su bolso colgando del hombro y un saludo con tono de murmullo al coincidir en el portal o en el descansillo. Me caía bien, aunque solo había cruzado breves frases sobre la meteorología, o el tiempo que tardaba el ascensor en subir o bajar. Sabía si había pasado por delante de mí puerta, por su perfume. Ese mismo perfume de violetas que ahora se mezclaba con mi olor corporal, pegado a la pared y notándome la respiración, cada vez más agitada.
Si, había alguien. Las sombras delataban movimientos en el interior de la habitación.
Tanteando los muebles que iba encontrando , fui avanzando hacia la luz. Al dar un nuevo paso, me golpeé la rodilla con una mesita que no había podido distinguir y quedé en medio de la puerta, dando saltos a la pata coja sujetando con mis manos, la zona dolorida.
Así, haciendo equilibrios sobre un pie, vi dos hombres frente a frente, apuntándose con sus armas. Los dos giraron la cabeza para mirarme. Pasaron dos, tres segundos. Volvieron a la posición en la que se encontraban, cuando los interrumpí y comenzaron a dispararse, el uno al otro, hasta caer al suelo.
Ruido ensordecedor, dos hombres cubiertos de sangre. Y ese perfume, perfume de violetas.
A mi espalda, su voz:
– ¿Qué haces aquí?
Al girarme, vi el Smith & Wesson Modelo 29 con el que me apuntaba y mientras notaba como mi orina se escurría por la pernera del pantalón, solo fui capaz de decir:
– ¿Puedes darme una tacita de azúcar?

Marzo, 2023

domingo, 27 de agosto de 2023

Enfrente



El cielo oscuro. Viento.
Isi corretea de un lado a otro, con la cabeza levantada, persiguiendo palomas invisibles. Se detiene y veo sus orejas, como si fueran banderas.
Por fin han bajado la temperaturas.
Hay que preparar agenda para la semana, para el lunes. Revisar todos los temas abiertos.
Me salta un recuerdo y siguen cien más.
Hace 7 años, saludaba a Lady Liberti, recorría la 5ª avenida hasta llegar al Empire State, buscando a King Kong. Me sobrecogía en el Museo de Ciencias, me dejaba llevar por la comida de Joe´s Shangai en Chinatown, por el 911 memorial.
Hasta arriba de pastrami, donde Sally conoció a Harry. Metropolitan, Brookling, Coney Island. Comer guarrerias en Juliana y en Grimaldi. La espiral del Guggenheim, el Circo del sol en Broadway, sobrevolar la bahía y esa estación, esa Gran Central Terminal.
Si, me he ido. Me sigo queriendo ir.
Sigo con la necesidad de formar parte de aquello que me hace sentir bien.
Leo las noticias. Lo que dicen que es noticia y que no coincide ni con mis intereses, ni con mi estado.
Otra vez polarizados. Arriba y abajo.
Siempre aceptamos que quien está arriba somete, y el que está abajo, es el sometido.
¿Y si optamos por cambiar 𝐀𝐑𝐑𝐈𝐁𝐀 por 𝐄𝐍𝐅𝐑𝐄𝐍𝐓𝐄, y 𝐀𝐁𝐀𝐉𝐎 por 𝐄𝐍𝐅𝐑𝐄𝐍𝐓𝐄?
Te quiero tener enfrente.
Y, no es para besar tu boca, es para darte con toda la mano abierta.
Luego ya si eso, te diré que si eres un "crack", que si fue la emoción del momento...
Y son tantos, tantos. Yo no soy de los míos.
Habrá que irse a otra galaxia. Si.
Animo y suerte.

martes, 22 de agosto de 2023

Ordalía



Una mañana, densa.
Pienso que será el calor. Mucha humedad.
Hablo con alguien a través de la pantalla, sobre el juicio de Dios, la ordalía.
Una institución jurídica vigente hasta finales de la Edad Media en Europa.
"Mediante la ordalía se dictaminaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, la inocencia o culpabilidad de una persona o cosa"
Fuego o agua, eran los jueces.
Pruebas, donde se obligaba al acusado a sujetar hierros candentes, introducir las manos en una hoguera o permanecer largo tiempo bajo el agua. Si alguien sobrevivía o no resultaba demasiado dañado, se entendía que Dios lo consideraba inocente y no debía recibir castigo alguno.
Con el paso del tiempo, aquello se sustituyó por una práctica más operativa, la tortura.
No es que el sadismo me mueva, pero en más de una ocasión me encantaría poder utilizar este tipo de "juicios", dejando la responsabilidad de la decisión en manos de un Dios de fuego o de agua, con resultado totalmente previsible.
Retomo y respiro.
La tarjeta sanitaria no ha llegado. Llamo a un ceroalgo para reclamarla.
- Pues se ha enviado, pero a su centro de salud.
- Solicité que llegara a mi casa.
- Pues está en C/ Bla bla bla de Blu blu blu
- Ehmmmm, ese no es mi centro de salud
- Allí la tiene
Vale. Ajusticiar.
Pollos sin cabeza. Corriendo de un lado a otro sin obtener un beneficio. Rapidez, no es precisión.
Correr de un lado a otro sin objetivo claro.
Igual hay que buscar una sombra, sentarse unos minutos y pensar el paso siguiente.
Incluso, el paso, tal vez no lo des tu y lo de otro, pero será un paso.
Pedir justicia, predicar en el desierto, bajo el sol... y ese si, ese hoy es de justicia.
Llévalos hasta el borde del abismo, empújalos. El que vuele, se salva.
¡Que calor!
Animo y suerte

sábado, 12 de agosto de 2023

Respirar



Hoy la caminata ha sido fotográfica.
No podía subir el ritmo de la zancada. Aunque he salido muy pronto, el intenso calor y el sol, que desde primera hora calentaba mucho, ha hecho que buscara imágenes para detenerme y tomar resuello.
La chumbera y las palmeras me dicen que lo pasaré duro.
De la puerta de casa al mar, han sido 900 metros aproximadamente.
La radio, noticias, algún mensaje y calor.
Alguien, agotado de madrugada, busca descanso, en pareja, en una hamaca. Brisa, sombra, mar.
La playa, limpia y peinada, para recibir a los bañistas y a las futuras brochetas humanas.
Llego al límite, cruzo la pasarela y la playa de los perretes, con sus lagunas y los primeros paseantes.
Hay fiestas como en media España. Las ferias. Los autos de choque, trenes de ida y vuelta con atractivos colores y cabezas de dragón.
Al fondo, se ve otro paseo marítimo, otra playa. Mar, arena.
Unas ancianas sentadas en un lugar de privilegio, observan sin darse cuenta de que son observadas. El tractor sigue limpiando y preparando el escenario para una nueva función.
Arbustos protegidos, arbolado que lucha por tener su lugar. Alguna tienda de campaña entre las sombras. El camping. Llega la vuelta.
Busco un lava pies y me remojo la cabeza, la cara. El sudor, es más que abundante.
Algún niño, se ha entretenido en recoger piedras y ordenarlas haciendo un camino.
En ese momento, cerca de esta instalación artística, un escarabajo ,igual de grande que mi pulgar, esta boca arriba y una mancha móvil de hormigas diminutas lo cubren.
Busco un palito y con un ligero movimiento, le ayudo a darse la vuelta. Gira a su alrededor y la nube de atacantes desaparece despavorida.
Algunos locos guerreros, siguen cabalgando sobre la bestia.
Con paso renqueante pero orgulloso, el hasta hace unos segundos vencido, se convierte en triunfador. Seguro que dolido en el orgullo.
Solo un gesto, ha cambiado una muerte segura, de un susto, a una anécdota que permite a un tipo, sudoroso y enrojecido por el sol, escribir unas líneas.
No hay imagen. Me ha parecido excesivamente sangrienta y tal vez la censura o el pin parental o alguna chorrada parecida, hubiera hecho que la poesía del momento desapareciera.
Isi, corre y salta por su parque de atracciones particular.
Un café con mucho hielo, me meto en la "pigüi" y noto como la temperatura del agua corta un tanto mi respiración.
Suena, Bebe
𝐑𝐞𝐬𝐩𝐢𝐫𝐚𝐫
𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫
𝐑𝐞𝐬𝐩𝐢𝐫𝐚𝐫
𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫
Solo eso, respirar.
Animo y suerte.
*Pigüi= Nombre cariñoso que le damos en casa, a la piscina de acero galvanizado que nos sirve para paliar el calor. Pool & Tina

viernes, 11 de agosto de 2023

Al límite



Ella: Bueno. Pues está todo muy bien. Aunque...
Yo: (Ese fatídico "pero" dicho como "aunque" es mucho más inquietante) Cara de suspense...
Ella: El colesterol malo, esta... ahí, ahí. En el límite.
Ella, de nuevo: Y el azúcar, mmmmm, al límite, ahí, ahí.
Ella: Claro, el colesterol y la tensión, al límite.
Yo: ¿Y entonces? ¿Qué debo hacer?
Ella: (Con cara de irse de vacaciones en horas). No, es muy poquito, ya le digo, al límite. Dieta y controlar el azúcar, la sal.
Yo: Pero ¿Qué tipo de dieta?
Ella: Mediterránea, fruta, verdura, carne, pescado
Salgo de la consulta entre la desilusión y el alivio.
Pero conforme camino hacia el coche, con un calor agobiante, voy forjando una conclusión.
Soy un hombre, viviendo al límite.
Un Tom Cruise en misión imposible, nacido en Huesca, un Bruce Willis con más pelo, un Chuck Norris, un Stallone enclenque, un Keanu Reeves resultón y con barriguita o tomando al pie de la letra la definición:
"Es la persona que de algún modo se las ingenia para llevar una existencia ocupada, aparentemente equilibrada, llena de variedad, satisfacción y alegría."
Pues mira, si.
Pues nada, seguimos a todo lo que den las alas, con dieta mediterránea y haciendo ejercicio.
Tom Cruise, calienta que sales.
Animo y suerte.
#100cafesbuscandoelmar
#100cafesmasconunputovirus
#100cafesy2000paracetamoles 

jueves, 10 de agosto de 2023

Leer malditos, leer



Suelo ser calmado en mis planteamientos y huyo de la radicalidad o el talibanismo, que en otro tiempo me caracterizaba.
Sea por mi edad y que el paso del tiempo, hace que cada vez haya menos cosas importantes y soy más selectivo en que invierto mi tiempo; sea por todo lo anterior, añadiéndole la coletilla de "me la sopla".
Siempre he dicho que leer, es sano y aporta libertad, además de conocimiento y criterio.
Llevo una temporada larga (será año y medio, como poco), en que mi vida es caótica, pero maravillosa. Tengo, tal vez, una decena de libros empezados, actividades relacionadas con el ejercicio físico, bajo el hueco de la escalera aceptando polvo y olvido, cambios de domicilio, como si fuera diplomático de carrera y un desarraigo al que colabora el alto seto que rodea la casa.
Escribo, cocino, cuando puedo. Las noticias que escucho, de unos y otros, y las reacciones de "la gente", me llevan a respirar profundo y ha forzarme el sentimiento de junco, mecido por el viento y lejano a ser un junco de hormigón.
Falta lectura, falta conocimiento, falta algo de calma, y mucho de criterio y sentido común.
Comprensión lectora. Otro término que, mientras escribo, me viene a la cabeza. Puede ser que alguien lea, pero que no comprenda lo leído. ¿De que le ha servido leer?
Si esta persona tiene interés en el tema objeto de su lectura, tal vez busque más información, o a alguien que disponga de conocimientos y pueda "educarlo" explicándole el significado de lo leído.
Otra cosa es que el lector que nos ocupa, entienda perfectamente lo escrito, pero que decida beneficiarse de la ignorancia/vagancia de otros y transmita lo leído, cambiándolo, retorciéndolo para su propio beneficio.
Claro, los ignorantes/vagos o viceversa, vivirán con una información retocada, cambiada, incierta por no decir que estarán en una realidad paralela. O sea, engañados.
¿A que viene todo esto?
Estoy pensando en un partido político. "U", podría llamarse. "U" de Utopía.
Su programa electoral, como primer punto, plantearía una Ley (como todas) de obligado cumplimiento para los ciudadanos que sería participar y titularse en un curso de Conocimiento de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Es decir, conocer la Constitución, los estatutos del territorio en el que residan y todas aquellas leyes que impacten sobre la convivencia.
El segundo, cambiar la Ley electoral. El tercero, la Ley que rige la gestión de los partidos políticos y por ultimo, modificar la Constitución adaptándola a las nuevas libertades y riesgos de la humanidad.
Ya. Para entender el programa, hay que leerlo. Y además, leer la Constitución, la Ley Electoral, la Ley de partidos...
O sea.
En algún apartado de ese programa, se establecería que todo aquel que se integre en un partido político, debe aprobar el examen con nota y hasta que no lo haga, no podrá ostentar un cargo público.
Si, si. También habría cambios en cuanto a temas penales. Todo aquel político que mienta, o desconozca alguno de los puntos del temario del que se ha examinado, deberá llevar en todos los actos públicos una nariz de Pinocho y una orejas de asno (burro).
Hay que leer más. Para ser más libres. Hay que leer, para tener criterio.
Claro, los que no leen, pensarán:
«Se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio»
Pues no, no fue eso lo que volvió loco a Don Quijote (lo dicen psiquiatras afamados), sino encontrar sentido a lo que leía.
Tal vez, sea eso lo que me esté pasando. No encuentro sentido a lo que leo.
Animo y suerte.

jueves, 3 de agosto de 2023

Buen viaje, Lobo



Han bajado algo las temperaturas.
Isi, sigue enloquecida con su parque de atracciones.
Me pone frenético y tierno, a partes iguales.
En cuanto nota que me he levantado, gime y llora (¿llora?) pidiendo salir al jardín, su instinto le puede.
Recuerdo, en mi infancia, sudoroso y acalorado entrar en la cocina con el único objetivo de atiborrarme de agua y volver a salir corriendo escaleras abajo. A la calle, a jugar, a correr, a ser indio, vaquero o cazador de animales salvajes. Igual que hace Isi.
Entra en la cocina, bebe de su cuenco, salpica todo lo inimaginable y gira rápidamente buscando la puerta. Pájaros, hojas, piñas, mariposas o cualquier otro congénere que pasa por la calle y ella necesita saludar asomando su cabeza por la puerta enrejada.
Entra a comer y vuelve a salir, apurada, casi con ansia de más.
Cuando llega la noche, aunque en ese momento el parque de atracciones enciende sus luces, Isi ya no tiene pilas.
Busca un sillón o un sofá donde pueda tumbarse y quepa cómodamente. Espera un mimo, una palmada en el lomo o una caricia constante que la arrulle en el descanso.
Como un niño, desmadejado, agotado y con las rodillas llenas de arañazos, el pelo alborotado y la cara con churretes de sudor y polvo.
Toma su cena, casi a regañadientes y busca de nuevo al lado de quien se tumba, hasta el momento de irnos a la cama.
De pronto, un ruido, la despierta y sale como un relámpago a hacer la ronda. Se pierde en la oscuridad, reaparece bajo la luces de un árbol. Como si se acabara de despertar, altiva, olisqueando el aire.
Al poco, vuelve con paso cansino, se sube al sofá y continúa su descanso.
La he obligado a entrar. Hay que racionarle su droga.
Esta tumbada bajo mis pies y ,de vez en cuando, estiro la mano para acariciarla.
Analítica a primera hora, organizar viajes, reuniones, revisar temas. Un paquete que tiene que llegar y otro que se tienen que llevar.
Me pongo un café y leo.
Ramón a muerto. Un gran profesional y mejor tipo.
Recuerdo cuando los llamaban Corresponsales de guerra. Después, fueron Corresponsales en zona de conflicto.
Ramón, era y lo fue siempre, corresponsal de guerra.
"Ha llamado Ramón". Todo el equipo se ponía en alerta. Solo sabíamos de él, si el problema era realmente grave; o para comentar como había resuelto algo que nosotros hubiéramos sido incapaces de solventar, en medio de bombas y disparos. Mínimo equipamiento. Quería ir ligero, sabía muy bien donde iba.
Ramón, entraba corriendo, cambiaba de ordenador o de antena y volvía a salir a la misma velocidad hacia otra guerra.
Mira, Isi, a él, también le podía el instinto, la profesión.
Isi, ha muerto Ramón.
Lo siento, lo siento mucho.
Buen viaje, Lobo.
Animo y suerte.