viernes, 30 de junio de 2023

Tinto con lima



El día amaneció ventoso. La sombrilla, ha sufrido un intento de asesinato y el mástil conserva heridas.
Ayer, a ultima hora, llovió. Los mosquitos huyeron y he dormido a temperatura muy agradable. O sea, fresquito.
Leo las encuestas. Veo manifestaciones, en muchas localidades, en apoyo del Día del Orgullo. Cambios en normas y políticas.
Tal vez esto mejore, yendo a votar. Si no lo haces, puedes seguir haciendo chascarrillos de "cuñao" en la barra del bar. Vas a tener mucho de lo que reírte, si.
Has notado la ironía, ¿no?
Por mi parte, iré. No tengo ningún interés en perder "derechos". Aunque esos derechos, de forma natural, no debieran existir.
¿Te imaginas?
- Tiene usted derecho a vestirse del color que quiera
- Tiene usted derecho a circular por la acera que quiera.
Si, ya se que el ejemplo es malo, pero ¿Cuál es la diferencia?
- Tiene usted derecho a amar y sentir de la forma que quiera
- Tiene usted derecho a morir dignamente
- Tiene usted derecho a decidir
- Tiene usted los mismos derechos que cualquier persona, aunque su piel sea de otro color.
Creo que sería necesario crear los "no derechos". Es decir, cosas a las que no tenemos derecho. Igual de tonto es legislar sobre los sentimientos de las personas como de sus actuaciones, pero ¿te imaginas?
- Usted no tiene derecho a quejarse del resultado electoral, si no ha ido a votar
- Usted no tiene derecho a decir tonterías sobre la Constitución o sobre una Ley, si usted no se la ha leído
- Usted no tiene derecho a hablar de los servicios que recibe del estado, si no conoce como está organizado.
Ignorancia, falta de educación social y miedo. Miedo al distinto, a lo desconocido.
Cuantos problemas se resolverían, simplemente, leyendo.
Y dejo el tema, porque me caliento. Resumiendo, bobos de baba, eso.
Aquí las terrazas de los bares empiezan a estar muy concurridas. Los más jóvenes, buscan trabajos de verano en la hostelería.
Algunos, no habrán servido una copa de vino en su vida. No tienen experiencia. Pero, me dicen que no hay gente. Otros, dicen, que se paga poco. De todo hay.
Ayer, uno de estos chavales al ir a servir una de las mesas del local, derramó todo el contenido de una consumición sobre el cliente. Era vino.
El cliente, vestía un polo color lima y unos pantalones claros. Imaginaros la situación.
El muchacho no sabía como disculparse, ni que hacer. Bueno si. Creo que interiormente pidió que la tierra, lo tragara. Era su primer día.
Totalmente empapado, el caballero del polo color lima (cada vez menos lima y más tinto de verano) pidió un trapo para secarse.
No hubo gritos, no hubo quejas.
¿Qué puedo hacer? Discúlpeme, decía el muchacho.
El caballero, contestó:
- Deberían traerme otra copa de vino. Esta, se ha derramado. Pero, tráela tu, así practicas.
No tengo muy claro si saldrá la mancha. Todo es relativo. Tal vez este nuevo color, sea tendencia. Era un polo que me gustaba.
Vamos a por otro café.
Animo y suerte.

jueves, 29 de junio de 2023

Saltar al abismo



Estoy, de nuevo, en casa.
Han sido días complejos, agotadores mentalmente.
A veces, es necesario ponerse en la piel del otro. Eliminar sus miedos y los tuyos, para dar un paso adelante.
Mirar al fondo del abismo, no te hace temblar por la distancia, por la altura, sino por el tiempo que tardaras en llegar a bajo.
Aquel primer salto a la piscina, cuando aun no sabías interpretar lo profunda que sería. No conocías aquello de "todo cuerpo sumergido en un fluido, recibe un empuje...". En tu cabeza, solo estaba el salto.
El primer día de colegio. El primer beso. La primera borrachera. El primer triunfo, el primer fracaso.
Siempre hubo una primera vez, que con el paso del tiempo se convirtió en experiencia. El dolor, dejo de ser tan fuerte. El miedo, ya era conocido e incluso paseabas con él sonriendo.
Cuando esa situación se repetía, ya tenías frases hechas, respuestas rápidas, soluciones en el cajón de abajo e incluso, alguna mejora.
¿De donde vienes amigo?. ¿Qué te dio el camino?
Vendí pescado, pinté paredes, di clases de orgullo y de pereza. Fui actor, comediante y titiritero.
Me miré al espejo, pero no tenía tiempo de ver arrugas, heridas o manchas. Solo un abismo más. Un nuevo salto.
Fui truhan, fui señor. Se agrió el carácter, porque solo había abismo.
Salté, hui, salí corriendo y regresé, para darme cuenta del tiempo que hacía que no estaba en aquel lugar.
Me perdí muchas tardes de parque, de columpios. Y todo por vivir los abismos de otros, que eran los que me hacían volar.
Ayer, hoy, me preguntan: ¿Cuál fue el puesto más alto que alcanzaste? Y contesto, y lo digo de corrido.
Alguien que me vio ahí, añade un comentario, un detalle que borra el cargo, y lo carga de lo importante, de lo verdadero. Fuiste, eras.
Ayer, hoy, me miro en el espejo y vuelvo a preguntarme, de donde vengo.
Da igual, que más da.
Sigo saltando al vacío. Para ser, para estar.
Salto y vuelvo. Vuelvo y salto.
Dame la mano, vas a ver que viaje. El camino sigue.
Animo y suerte.

domingo, 25 de junio de 2023

Que us bombin a tots



Me despierto empapado en sudor. Es la humedad, me digo.
Calor, 26º y 74% de humedad.
Un perro se pone impertinente al paso de los caminantes más madrugadores.
Tengo plancha. A sudar más.
Maleta hecha. Mensajes optimistas. Mucho trabajo por hacer. Trabajo del bueno, de pelear por buenas ideas.
Se empieza a notar la llegada de "veraneantes". El aparcamiento se complica algo y parece como si las calles principales fueran bulevares.
Lo de Rusia, un sin Dios. Mira que voy. Que ni se te ocurra. Que voy. Venga, va, te perdono. Vale, pues me doy la vuelta.
Podemos hacer mil conjeturas.
Recuerdo, hace un cerro de años, una pequeña oficina en un lúgubre pasillo de uno de los edificios más emblemáticos de la Gran Vía Madrileña. En aquella ubicación, se reunían pequeños despachos con rótulos informativos.
"Llevamos contabilidades, a su favor". ¿A favor de quien si no?
"Predecimos el futuro". En aquel momento, nadie hubiera creído el futuro que después llegó.
"Mercenarios". A esta palabra le acompañaban unas fotos, recortadas de alguna publicación militar, en la que se veían aguerridos soldados, armados hasta los dientes.
Alguien, años después, con la desaparición de aquellos cubículos me habló de que de allí salieron mucho mercenarios españoles para la segunda guerra del Congo.
Dos libros, "La casa junto al mar" de May Sarton y otro de trabajo. Billetes de avión, la reserva de hotel, mochila y maleta.
Me sigo preguntando si el raro, soy yo. Derogar leyes como las del aborto, eutanasia, bienestar animal, violencia de género o cambio climático y alguna otra más ¿te motiva?.
Algunos de los nuevos políticos encumbrados, borran su historial de redes sociales. Si fuera tan fácil borrar su cerebro, pero me da que lo que se hay dentro, es vómito.
La silla en el jardín, invita a la siesta, al relajo, a olvidarse de lo que ocurre un poco más allá.
Ella: “Los hombres con penes más pequeños suelen ser más beligerantes”
El: “Las mujeres son más beligerantes porque carecen de pene”
Seguro que para una frase o pensamiento desafortunado de unos, encontramos otra, igual de rebosante de sabiduría y sentido común, de los otros.
Vuelvo la mirada a la silla. No puedes, no debes y tal vez, lo que estas pensado, sea delito.
Creo que cada vez entiendo mejor la frase de Trías: "que us bombin a tots"
¿Y si montamos un partido con ese nombre? ¡Que les den!
Animo y suerte.

viernes, 23 de junio de 2023

Una piruleta con forma de corazón

 


Desde hoy, no veo el mar al amanecer.
Pinos, palmitos o palmeras, el ciprés, un limonero, un ciruelo, el olivo, el almendro y la higuera cargadísima de proyectos de fruto, me dan los buenos días.
Aun quedan muchas cajas por abrir, pero ya estamos en "casa".
Lisinopril, hidroclorotiazida. Se me ha ocurrido leer el prospecto. No, no ha sido buena idea. Reducir la presión arterial. Si, me han cambiado la medicación.
Veo como, el sol, va ganando terreno en el jardín.
Hoy, se supone que un profesional del trabajo "en altura", vendrá a cortarles exuberancias a los árboles. Dicen que hay uno de ellos que está muerto. Semblante gris, ramas y tronco desnudos.
Arriba, en la buhardilla, había un montón de discos de vinilo y un tocadiscos. Tengo que revisarlos y limpiarlos.
Seguro que hacen buena amistad con los míos.
Tengo muchos buenos propósitos a poner en marcha.
Leo las noticias y noto dolor en la boca del estómago. Y, aunque intento, entender a aquellos que prefieren formar parte del equipo del odio, no lo consigo, me indigno.
Pintadas, odio, perder derechos por ignorancia, por miedo al diferente, a los otros.
¿De que me extraño?
"La calle es mía", decía Manuel Fraga. Eliminemos el carril bici, igual que tiramos todo aquello que no nos gusta.
Aislarse de aquello que no va contigo y solo participar, en lo que te hace sentir bien. Cueste lo que cueste.
Otro propósito a realizar.
Veo una foto que Carlos envía, con un chaval en brazos. Lleva en la mano una piruleta en forma de corazón.
Ambos sonríen. Si, podría ser felicidad.
He bajado a la cocina, para preparar otro café.
"Tres patas", el gato que habitualmente salta la valla y toma el sol tumbado en cualquier sitio como si fuera el propietario, gira la cabeza y me mira, al oírme.
No, no es Mirlo, aunque lleva camino de ser buen conversador o por lo menos, oidor.
Mientras unos hablan de la undécima legislatura de la democracia, otros miran entusiasmados el sensacionalismo de un sumergible que implosiona en el fondo del mar. En las costas de Grecia, 82 muertos. Más de 800 en lo que va de año.
Lástima no disponer de una cantidad infame de dinero, para levantar muros al odio, a la intolerancia, a la estupidez. Porque esta claro que la razón, no sirve.
Nikos Kazantzakis: “No espero nada. No temo nada. Soy libre”
Animo y suerte.

viernes, 9 de junio de 2023

Carótidas buscando caricias

 


De vuelta en casa.
Los mosquitos, aquí, también han llegado.
Ayer, nada más bajar del avión, mi codo derecho recibió el primer picotazo.
Más de una hora rascando mientras conducía por la autopista.
Es curioso como la humedad es mucho más alta aquí y, por extensión, el calor se nota más.
Me he despertado antes del amanecer, aunque anoche me acosté agotado.
He salido a la terraza, corre una ligera brisa. El cielo está nublado.
Hoy viene el jardinero que trabaja en altura, los de la conexión de internet, hay que recoger las ultimas cosas en el local y recolocar “algo” la vida. No me lo voy a creer.
Casi un año desde que vinimos aquí. ¿Conseguiremos deshacer las cajas que aún seguían cerradas? Tal vez, lo que hay dentro no sea tan importante o si lo es, puede que inconscientemente pretenda, así, protegerlo.
El gallo Jordi, canta incansable. Oigo pájaros y palomas gorjeantes.
Dicen, que ese “U ú ú ú” le indica a su pareja que debe acercarse más o que le masajee la carótida.
Por la insistencia de esa paloma, su pareja debe tener algún problema auditivo o lo de acariciar la carótida, no es lo suyo.
Las primeras furgonetas de reparto, empiezan a pasar y escucho un parapente a motor acercándose. Ha dado la vuelta y se ha ido por donde ha llegado. Que soledad allá arriba ¿no?.
Una bandada de golondrinas revolotea sobre los arboles.
Si, estoy en modo cámara lenta. Tardo mucho entre frase y frase. Me deleito con lo que me rodea.
Escucho de nuevo el motor del parapente y pienso en la posibilidad de que de pronto, deje de funcionar.
Y va, y ocurre. Veo como se aleja en silencio.
Tal vez ese ruido del motor, como el gorjeo de la paloma, solo era para que alguien le acariciara la carótida, con la mirada.
Animo y suerte.

miércoles, 7 de junio de 2023

Camino a Berlín

 


Disfrutamos de una maravillosa y abundante comunidad recién llegada a la zona mediterránea.
Mosquitos/as.
Desde el mismo lunes, los/las estoy disfrutando.
Sus muestras de cariño, son constantes. Da igual si estas a la sombra, al sol, en la calle o en una cafetería.
Los movimientos de manos para espantar o para rascar, son constantes.
Tienen una tamaño considerable, su picadura no genera una roncha demasiado grande, ni la quemazón es excesiva. Pero pican.
La temperatura, agradable. Aunque , hoy, el cielo está oscuro y amenaza lluvia.
No ando muy fino. He dormido regular. Me desperté en mitad de la noche y a costado volver a coger el sueño
Estaba en un vagón de tren, camino a París. Por algún motivo (cosas de los sueños), desde mi móvil, veo que puedo prolongar mi billete hasta Berlín.
Compro el billete y a un revisor, vestido con la ropa del sombrerero loco de Alicia en el país de las maravillas, le pregunto mostrándole el móvil, como debo hacer el enlace.
El sombrerero revisor, sale corriendo con mi teléfono en su mano y deja en medio del pasillo un carrito con bebidas.
Salgo detrás de él, empujando su carrito.
Un vagón, dos, tres, cuatro. Tienen distintas decoraciones. Unos con asientos, otros, solo con sillas o lámparas. Me doy cuenta que, los cincuenta últimos que he pasado, son de distintas tonalidades de azul generando un degradado.
Entro, empujando el dichoso carrito, en uno que tiene forma circular, con una cúpula como la de la Capilla Sixtina (¿No la has visto?. Pues una cúpula, como de Bilbao. Muy grande). Sigo corriendo y no encuentro al dichoso sombrerero revisor.
La alarma de las 7:00 que habitualmente no dejo sonar porque me he despertado antes, hoy, ha marcado el final de mi azarosa carrera con carrito camino de Berlín.
Miro al mar desde la terraza del dormitorio, teniendo cuidado de no dejar abierta la puerta, no sea que cuando vuelva los mosquitos hayan ejercido de okupas.
Ducha. A la calle.
Llueve ligeramente. Un café en la oficina.
Carlos, enfrente de mi, se rasca insistentemente. Me he cambiado de sitio. El ambientador que ponen para atenuar el aroma de las materias primas me hace toser.
Empezamos el día, sin haber llegado a Berlín. Jodido sombrerero.
Animo y suerte.

sábado, 3 de junio de 2023

Escucha



Escucha. Hay un pájaro que canta. Otro, desde un árbol cercano, contesta.
Llevan una conversación relajada. En algún momento, sube de tono y se pisan al cantar.
Escucha. Un buen amigo quiere escribir un libro sobre un joven gallego que formó parte de la División Azul. Se ha documentado a fondo y ahora busca algún contacto en Ourense para profundizar más.
Hay otro amigo, gallego, en la mesa. Hacemos repaso de la familia, de los hijos.
Escucha. Resulta que el que siempre pensamos que era su hermano, es su primo. Nos cuenta la historia de sus padres emigrados a Venezuela. La muerte prematura de su madre. Sus padrinos, su primo. Al fin, su hermano.
Otro, gran persona y amigo, nos mira a los labios. Intentamos colocarnos de forma que la conversación sea fluida aunque, a veces, se nos olvida. Como aquel día que le mande un mensaje de voz y él me contestó con un guiño.
Escucha. El escucha mucho, con la mirada, habla, mira, escucha. Habla de los suyos, se siente agradecido a pesar de todo. También hay una historia.
Hemos dado un paseo por la ciudad en la que nací. Poco, muy poco, me une a ella. Cruzamos la plaza en dirección a la zona alta. Calles empinadas. Comento algún recuerdo. La Confianza, la cuesta empinada pide respirar.
Escucha. Intentamos sentarnos a tomar algo en uno de los bares que están cerca de la Catedral. Un amigo de la juventud, que me cuesta reconocer, se me acerca y me saluda. Camina unos pasos con nosotros y me recuerda el rodaje de la serie de televisión.
Escucha, fue en esta plaza, me dice.
Yo, recuerdo. En la plaza, ya no están los poyetes que en su día hubo. Esa, es otra historia.
Damos la vuelta para llegar de nuevo al Mercado. Una cerveza en un bar histórico, cerca de aquella casa de la Calle San Salvador. Escucho como sonaba el patio, con la balconada desde la que más de una vez nos creímos alguien.
Seguimos charlando. Hablamos de implantes cocleares que puedan conectarse a sistemas de videoconferencia, de uno y de otro. De que fue de, o donde anda este o aquel. Llegamos a la estación. Abrazos, sonrisas, saludos.
Y se junta Seattel, con San Francisco, con Madrid y Zaragoza, con Barcelona, con lugares cercanos y lejanos. Y escucha, bajan del tren, cien, mil historias más.
Mientras Olivia y Mateo, se despiden de mi, pienso en aquel muchacho gallego que se apuntó en la División Azul. Jamás hubiera imaginado que hoy, ayer, habláramos de él.
Escucha. Las historias hacen vida. Escucha, “Sin relevo posible, hasta la extinción”.
Animo y suerte.
Imagen: José Ferre Clauzel. Soldado de la División Azul.
* Sin relevo posible, hasta la extinción, fue el lema de aquellos muchachos que quisieron hacer historia.

martes, 23 de mayo de 2023

Café y CBD

 


¿A ti no te pasa?
Despertarte en medio de la noche con la sensación de haber dormido un montón de horas. Totalmente despejado y sin notar cansancio alguno.
A mi me ocurre en bastantes ocasiones.
Puedo dar una vuelta, dos o tres, en la cama, pero la sensación de necesitar esos minutos de silencio, tomando a lentos sorbos un café caliente, me puede.
Aquí, no hay ruidos a estas horas. Las furgonetas de mantenimiento de jardines y piscinas tardaran en comenzar a escucharse. Ni tan siquiera los perros ladran. Incluso el gallo Jordi, que tan acostumbrado me tiene a oírlo, hoy debe estar afónico.
Si salgo a la terraza, el mar, nada más.
Es en estos días en los que leer un poema, antes que las noticias, es más profundo. Cada palabra cobra mayor significado y todo encaja. Parece que la lucidez aumenta y no hace falta más.
Se que, en un par de horas, la modorra llegara y me hará maldecir el haberme levantado y no haber dormido más.
La calle, iluminada con algunas farolas, es un escenario en el que un gato camina buscando también su café.
Si, ya se despertó. El gallo Jordi cacarea como si le fuera la vida en ello.
Cerca de la línea del horizonte, alguna tenue luz de barcas pescadoras. Por encima las nubes y, más arriba, el arrebol del amanecer.
Presionó el bote de crema y dejo caer una buena cantidad sobre la palma de mi mano derecha. Extiendo sobre mi hombro izquierdo, masajeando para que se absorba y el penetrante olor de la trementina se mezcla con el de un nuevo café.
Hace ya más de tres años que el vertigo, al poner los pies en el suelo, despareció.
Ya no había que pensar que ocurriría si todo se rompía, si todo dejaba de ser tal como era.
Abruptamente y sin avisar, todo cambió para ya nunca volver a ser igual.
Tatué en mi piel “MEMENTO VIVERE”, para que nunca se me olvidara la necesidad de vivir el momento.
Hice bien. A veces, la memoria falla y un pequeño temblor aparece.
¿A ti no te pasa?
𝐔𝐧𝐨 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫,
𝐀 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐲 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐧,
𝐄𝐧 𝐥𝐚 𝐯𝐨𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚,
𝐄𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐫𝐢𝐬𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐧
𝐥𝐚 𝐩𝐢𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝𝐨𝐬.
𝐄𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚.
𝐋𝐚 𝐜𝐨́𝐥𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐬𝐞 𝐜𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬.
Bendito café, bendito CBD.
Animo y suerte.
*Fragmento del poema “La cólera del tiempo se aplaca con las manos” de Luís García Montero.

sábado, 20 de mayo de 2023

Demasiado joven para morir

 


Dos niñas se precipitan por una ventana, al vacío.

Un programa de televisión del que ni sé el nombre, insiste en preguntar a una mujer, de espaldas a la cámara, por el suceso. 

  • Y usted, lo vio todo ¿verdad?
  • No. Yo vi a las niñas en el suelo del patio
  • Y como ocurrió?

Y una pregunta y otra…

  • Usted los conocía?
  • No, no los conocía

Ella, solo vio dos cuerpos tendidos en el patio. Uno boca abajo, el otro, como si estuviera en cuclillas.

Me siento mal, noto el estómago revuelto, apago la televisión.

¿Qué debería cambiar?

Acoso escolar, enfermedad mental o simple desesperación al no saber, no poder soportar la presión diaria. Evitar expresar el dolor, para no mostrar debilidad.

El vacío. No, seguro que no querían morir. Solo querían acabar con el dolor.

¿Que estamos haciendo mal?

Políticos que salvan el planeta poniendo una maceta en la azotea o entradas de cine baratas. Pancartas contra los distintos, banderas de lo intangible.

Estadísticas aterradoras. 

¿Cuanta fortaleza hemos usado para llegar hasta aquí?

¿Por cuantos filos de navaja caminamos? ¿Fue casualidad, suerte?

Recuerdo mi adolescencia, mi juventud. Al límite.

«Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver»

Hoy, ahora, tarareo aquella canción de Jethro Tull, “Too old to rock and roll too young to die”.

Demasiado viejo para el rock and roll y demasiado joven para morir.


No, you're never too old to rock and roll
If you're too young to die
No, you're never too old to rock and roll
But he was too young to die


No, nunca eres demasiado joven para el rock and roll. 

Ellas eran demasiado jóvenes para morir.

Mi más sentido pésame. Animo y suerte.

jueves, 18 de mayo de 2023

La piedra y el almendro

 


En alguna ocasión, alguien me definió como un hombre del Renacimiento.

Quiero pensar que fue por mis preferencias y aficiones, y no por mi edad.

Una época de la historia que va desde el fin de la Peste Negra (mediados del Siglo XIV), hasta la primera mitad del siglo XVI.

El inicio de la modernidad y el pensamiento crítico. La separación del arte de la artesanía y claro, la aparición del gentil-hombre. Ese que se consideraba multiple y docto, que debía tener conocimiento de todas las áreas (ciencia, arte, humanidades).

Ese inmerecido calificativo, me abrumó tanto en aquel momento, como cada vez que lo recuerdo. 

La Peste Negra se llevo por delante entre 75 y 200 millones de personas. La horquilla es amplia. No tenían un método demasiado certero para los cálculos y su preocupación principal era sobrevivir.

La viruela, en 1520, acabo con 56 millones. La Gripe Española, entre 40 y 50 millones de muertos. 

Desde marzo de este año, la Universidad Johns Hopkins, dejó de actualizar datos sobre COVID. Los últimos facilitados hablan de más de 600 millones de contagios y casi 7 millones de muertos.

Las dos Guerras mundiales se llevaron entre 60 y 80 millones de personas.

 Existe la teoría de que cada gran guerra, pandemia o situación en la que desaparecen un alto numero de personas, tiene un efecto mariposa generando cambios en toda la sociedad. 

He buscado por si entre esas teorías se hablaba de la aparición de algún otro modelo de gentil-hombre, desde el Renacimiento. Más avanzado, más alto, más inteligente, más… mejor.

Pero, no. 

Cierto es que aquel hombre del Renacimiento se formó en un periodo de casi 300 años, no de la noche a la mañana.

¿Y si todos esos hechos funestos, efectivamente, tuvieran influencia en la sociedad pero para peor?

Ayer escuchaba a determinados humanos y añoraba el Renacimiento. 

¿Avanzamos?

Tengo un almendro en el jardín, que cumple la máxima de “divide y vencerás”.

Para evitar la gomosis (una enfermedad de algunos arboles frutales) se coloca una piedra justo en donde el tronco bifurca en ramas, para evitar que se junten y que la enfermedad aparezca. Nada científico, pero efectivo.

Creo que plantaré una tomatera, si.

Animo y suerte.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Azul petroleo

 


La Megaprincesa Isabel Natividad de España, solo participará en un debate electoral.
Todo el “pescao” vendido. Preveo mayoría absoluta.
Su “Jefe”, ante la falta de recursos, se dedica a hablar de terrorismo.
Leo sobre el Proyecto “Castaña” en Galicia. Baltar, el Jeque de las castañas.
Las elecciones en Turquía, huelen bastante mal y la segunda vuelta puede ser la confirmación.
Las neuronas no me dan para más. Queremos que Ucrania entre en la UE, rápidamente. ¿Evitará la guerra? O , simplemente, ¿legalizará la colaboración?. Mientras, Turquía, con su proceso de adhesión parado. Chipre, los Kurdos y ahora ese estilo tan personal de Democracia, siguen siendo útiles como gendarmes fronterizos.
Borrell se va a Cuba a estrechar lazos con Hispanoamérica.
Algunos impulsores del Brexit, reconocen el gran fracaso, pero incluyen en él a los Comisarios de Bruselas.
Lo de la UE, igual hay que darle una vuelta o dos.
El mar esta de color azul petróleo. Agitado por el viento. Segundo café.
Envío algún mensaje, reviso la agenda. Mañana muy ocupada. La tarde, completa, con documentos y convocatorias. Organizar fechas de viaje al mar de plástico, después, al norte, vuelta a casa y de nuevo al plástico. Y en nada, julio.
¿No os parece que el tiempo pasa más rápido de lo habitual?
Leo a Manuel Jabois, relatando una anécdota entre Borges, Bioy Casares y otros amigos, Martinez Estrada y Petit Murat, al principio de la Segunda Guerra Mundial redactando para la firma, un manifiesto a favor de los aliados.
Lo de menos es lo que rodea a la anécdota. Me quedo con la frase que lo resume todo.
Petit Murat, dijo:
“De un lado está la gente decente, del otro los hijos de puta”
Simplificar, ayuda.
Y como estoy que lo tiro, aquí os dejo otra frase que me ha gustado. Esta, de Borges.
“Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes”
Animo y suerte.